JUAN TAVERAS HERNÁNDEZ
El primer mensaje de Danilo Medina al país, una vez juramentado, será el nombramiento de los ministros, viceministros, directores generales, subdirectores, embajadores y cónsules. Ese 16 de agosto sabremos si de verdad quiere hacer “lo que nunca se ha hecho” contra la corrupción.
La tarea de nombrar el Gabinete no es fácil. Cualquiera no quisiera estar en su posición. Tendrá que sustituir a “compañeros” del Comité Político, el Comité Central y de otros organismos del partido que lo llevó al poder.
Todos los funcionarios, salvo rarísimas excepciones, le brindaron su respaldo político y económico para que sea presidente, no porque les simpatizaba, sino porque “es mejor arriba con presión, que abajo con depresión”. Mejor arriba en libertad, que abajo en la cárcel.
Por lo que se comenta, que todos los funcionarios aspiran quedarse en sus posiciones o ser ascendidos. ¡Bárbaros!
¿Qué hará Danilo con esos ministros, viceministros, directores generales, subdirectores que le apoyaron en la campaña? ¿Qué hará con los 300 y tantos viceministros que nombró Leonel? ¿Los dejará en la nómina o los sustituirá manteniendo el número? ¿Qué hará con las botellas del canciller Carlos Morales Troncoso, que representan más de dos mil millones de pesos al año? ¿Reducirá Danilo el gasto público como aconseja la prudencia en tiempos de crisis o seguirá la política de Leonel de gastar 18 mil millones de pesos en nominillas clandestinas?
¿Permitirá Danilo que se investigue seriamente el caso de los 130 millones de dólares de la SunLand? ¿Permitirá que se investiguen las evidente sobrevaluaciones de las obras del Estado?
¿Qué hará Danilo con los periodistas y comunicadores que le están pidiendo casi a gritos el Banco Central, el Banco de Reservas, la Superintendencia de Bancos, el Instituto de las Telecomunicaciones, consulados lucrativos, y otros cargos importantes?
La situación que encontrará el nuevo inquilino del Palacio Nacional el 16 de agosto no será nada fácil. La situación económica, política y social amenaza la gobernabilidad. Su antecesor lo dejará sentado sobre un barril de pólvora.
¡Esperemos lo decretos de Danilo! ¡No desesperéis!
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