No considero pertinente insistir sobre una tragedia de pocos precedentes. Fuentes norteamericanas nos hablan de 200,000 muertos en Haiti a causa del terremoto que devastó el país hermano. Probablemente nunca se sepa exactamente cuántas personas perdieron la vida en la ocasión. Tardará mucho tiempo para que se restañe la herida que en el corazón y la mente de nuestros hermanos haitianos causó el fenómeno. El aire huele a tristeza, el alma mojada en lluvia de oraciones, el espíritu doblado por el dolor vacila en su intención de vida, la luz de la fe y del poder de Dios ilumina más.
Estaba en mi oficina desplazándome cuando mi asistente Elga exclamó ¡está temblando la tierra! Me detuve y pude comprobar lo que pasaba. No tuvimos tiempo de salir a la calle. Pensé entonces, en aquellos difíciles días a mediados de la década de los 50 en que prácticamente todos los días temblaba la tierra en Samaná. Mamá protegía los vidrios de las coquetas con sábanas para evitar que si se desprendían pudiesen causar heridas y esparcir vidrios. En la escuela nos decían que Samaná estaba cerca de la Fosa de Milwaukee y que en cualquier momento con un fuerte terremoto podría ser tragada por la misma.
Como se sabe, esta fosa tiene una longitud de 1,500 kilómetros y alcanza su máxima profundidad de 9,200 metros bajo el nivel del mar, constituyéndose en el punto más profundo de todo el Océano Atlántico. Nuestra casa de madera con una galería frontal y un jardín interior de rosas Presidente Taft sufría fuertes sacudidas, pero nos quedaba el consuelo “de que difícilmente un techo de madera y zinc mata del primer golpe”. Por cierto, William Howard Taft ha sido el único mandatario de la historia norteamericana presidente de dos poderes de la unión, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Ejecutivo.
Lejos estaba de imaginar que el temblor del día 12 había causado lo que todos sabemos en Haití. Cuando se despejen los escombros, las fosas comunes reciban muertos anónimos, los planes de reconstrucción sean diseñados y la ayuda humanitaria organizada, vendrá el gran reto: construir el Haití del futuro. Tuve pensamientos de solidaridad con el pueblo haitiano y con su Presidente, el amigo, René Préval. En estos momentos de grandes vicisitudes Haití cuenta con un Jefe de Estado inteligente, concertador, conciliador, solidario, y lleno de buenos sentimientos hacia el pueblo dominicano. Normalmente de buen humor y de amena conversación, me impresionó ver a Préval abatido por el desastre y quebrado por el dolor.
La comunidad internacional está reaccionando progresivamente para ir en socorro y ayuda de la nación de FranÁois Toussaint-Louverture. Los gobiernos, los organismos multilaterales, las entidades regionales y las organizaciones globales, diseñaran la estrategia de la recuperación de Haití. El orden será establecido sobre todo por la presencia de tropas de la 82 División Aerotransportada de Estados Unidos, bajo el mando del General Ken Keen, actuando en estrecha colaboración con la Minustah, en cuya integración no debe haber soldados dominicanos, por respeto a la dignidad haitiana y por prudencia, independientemente de las buenas intenciones. Sólo intereses mezquinos buscan infructuosamente minimizar el grado de movilización humanitaria del pueblo y del Gobierno dominicano. Gobierno y oposición, penosamente por separado, rivalizan en propuestas de bienestar futuro para nuestros hermanos del otro lado del Masacre.
Estoy convencido que la vía más expedita para lograr exitosamente que Haití pueda abrirse al progreso requiere una participación vibrante y un esfuerzo conjunto del sector privado haitiano y el sector privado dominicano. Dejar la recuperación sólo a los gobiernos es fomentar una siembra inconclusa, realizar un esfuerzo impulsado por las conveniencias. ¡Cuánta razón tiene el Presidente Uribe al reclamar asignación de tareas concretas para medir resultados y establecer responsabilidades! En nuestro caso, el sector privado dominicano, sus organizaciones representativas, han contribuido y saben trabajar para el desarrollo. Su experiencia y empuje puede servir de mucho en el proceso de restauración, y en el estímulo de sus colegas haitianos. Ejemplos como el de Ingeniería Estrella, Sur Futuro, Codetel, la Conferencia del Episcopado Dominicano y otros, son más que elocuentes.
La catástrofe complica el panorama institucional de Haití: muerte de legisladores, incertidumbre de las elecciones senatoriales de abril 19, desaparición de funcionarios y estructuras administrativas, y el vacío que pudiese producirse al momento de las elecciones presidenciales para el cambio de gobierno de 2011. El artículo 134.3 de la Constitución haitiana, impide la prolongación del mandato presidencial, prohíbe la reelección inmediata, y sentencia que nadie puede optar por un tercer mandato. El camino del futuro haitiano sin Preval tendrá consecuencias hasta para nosotros. Escribí en el Listín el 7 de julio de 1991 “ÖRepública Dominicana y Haití forman una pareja, en la cual cabe la separación de cuerpos pero el divorcio es imposible”. Haití chéri.
(El auto es dirigente del Partido Revolucionario Dominicano, abogado especializado en Derecho Constitucional. Publicado en:
http://www.listin.com.do/app/article.aspx?id=128701
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