Eduardo ÁlvarezLa integración económica y ecológica entre los dos países que conviven en la isla La Hispaniola, Haití y República Dominicana, fue propuesta hace dieciséis años por la desaparecida líder haitiana, Mireille Durocher Bertin. Pero han podido más las razones históricas, culturales, religiosas y políticas para que estos vecinos vivan de espalda.
Mireille Durocher Bertían reconoce que, así como la deforestación y el atraso habían sumido a su país en la miseria más deplorable, la República Dominicana tiene mucho que enseñar, sobre todo, en materia de reforestación. Reconocía la ingente misión de Balaguer para rescatar bosques y parques y mantener las áreas no dañadas aún por el hombre.
“De la isla que encontró Cristóbal Colón, queda muy poco, por no decir nada, en la parte occidental, en la que está asentado nuestro Haití”, apunta en una extensa entrevista publicada en la revista Temas, de año 1994, cuyo texto reproducimos in extenso en la pagina digital http://alvarezeduardo.blogspot.com/ .
“Para volver a la maravilla encontrada por el Descubridor, hace falta la integración y solidaridad, sobre todo, de los dominicanos, quienes han avanzado notablemente en materia económica y medioambiental”. La eminente profesional fue asesinada en 1995, un año después de la entrevista, por fuerzas oscuras leales al entonces presiente Jean-Bertrand Aristide.
Idealista y soñadora, como todo gran humanista y líder autentico, proyectaba ella un futuro más cerca de la utopia que de la realidad. Pregonaba una integración que no pocos políticos haitianos desmienten recurrentemente en sus discursos de campaña. Aristide, a quien creíamos más cerca por haber estudiado aquí y recibir el apoyo la izquierda dominicana, levantó con fuerza la bandera anti dominicana. Cuando llegó al poder sus seguidores tiraron al mar una estatua de Cristóbal Colon y una de bronce que simbolizaba un indio, colocadas ambas esculturas cerca del Palacio, pretendiendo y dando el mensaje de que en Haití sólo prevalece la Madre África.
Pero hace un par de años leemos, con agrado, Anacaona, una exquisita obra de Edwidge Danticat, laureada escritora haitiana autora, además, de Cosecha de Huesos y Krik Krak. Anacaona, es una forma elegante y dulce de la intelectualidad haitiana para reconocer una integración de nuestro común origen, del que nos hemos distanciado por razones que son superables, de forma provechosa. Sin una actitud proactiva de parte del los lideres haitianos, nada se puede hacer. Hombres de negocio de Estados Unidos han externado su queja de las tantas ayudas e inversiones sin respuesta. Incluso, le enmendaron la plana al presidente Obama por hacer donaciones inconsultas.
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