miércoles, 3 de febrero de 2010

Doña Milagros

Juan Taveras Hernandez

La doctora Milagros Ortiz Bosch aceptó ser candidata a senadora por la capital de la República en la boleta de su Partido Revolucionario Dominicano. Con su actitud demuestra vocación de servicio y lealtad al partido y al país. Ninguna mujer en la historia ha trascendido en la política tanto como doña Milagros. En una sociedad corrompida hasta el tuétano como la nuestra, esta mujer ha estado en la política y en el poder más años que cualquiera. Y nadie, absolutamente, puede acusarla de corrupción, prevaricación o dolo. Su vida pública ha estado acorde con su vida personal. Un caso raro de coherencia. En la puesta en circulación del libro de doña Milagros, “La Política y la Vida”, el historiador Hugo Tolentino Dipp habló de la “conducta integral, totalizadora, verdadera, negadora de aquella que pretende justificar su relajamiento ético con la excusa de un vivir político al margen de la vida privada.

Para Milagros no existen dos comportamientos, sino un lúcido e inalterable propósito de verticalidad y decencia, nutrido, además, por aquel paradigmático enunciado del Padre de la Patria: “La política no es una especulación, es la ciencia más pura y la más digna, después de la filosofía, de ocupar las inteligencias nobles”.

Doña Milagros vuelve al ruedo político electoral sabiendo que tiene por delante una tarea difícil. A una mujer de sus valores y principios le resulta vergonzoso e improcedente, salir a comprar el voto de sus conciudadanos. Ella piensa que para votar por ella basta ver lo que ha sido su vida, su trayectoria política y personal. Sus aportes en el debate de las ideas, sus propuestas tanto en el Congreso como en las demás instituciones públicas donde ha servido.

Se supone que para enfrentar a una candidata como doña Milagros hay que tener sus dotes morales, su página de servicio, su conducta pública. Lamentablemente su historia personal no basta. Doña Milagros tendrá que salir a la calle a pelear por los votos contra un partido y un gobierno sin escrúpulos que harán todo cuanto tengan que hacer para derrotarla.

La honestidad y otros valores valen poco o nada en la campaña electoral. Don dinero es el que manda, el que determina triunfos y derrotas. ¡Desafortunadamente!

Significa pues, que el PRD, a pesar de llevar una candidata de lujo a la senaduría de Santo Domingo, tendrá que buscar dinero. ¡Mucho dinero! El gobierno no permitirá que el PRD le arrebate la plaza de la capital tan fácilmente.

Además de los recursos o “logística”, el PRD debe conformar una boleta atractiva. Porque no es sólo la candidata a senadora. Recuerden que los diputados arrastran a la senadora. Y si los candidatos a diputados no son buenos, no tienen el arraigo, si se escogen atendiendo a los intereses del grupo que se ha reservado casi todas las candidaturas del partido, la derrota será inminente. Doña Milagros debe ir a las elecciones a ganar. Porque si ella se convierte en senadora, los residentes en la capital tendrán una digna representante, una mujer que sabrá defender los intereses de todos, no sólo los de su partido. Doña Milagros será senadora del país, más que del PRD y los grupos que se lo disputan. Doña Milagros no irá al Congreso a dilapidar el dinero del pueblo; no patrocinará ni apoyará el barrilito y otras inconductas, doña Milagros irá al Congreso a legislar, no a buscar prebendas personales.

Ya lo dijo Hugo Tolentino: “En Milagros la política ha sido espejo e imagen de su vida, de su vida plural. Y este libro, “La Política y la Vida”, es el testimonio más fiel de esa coherencia, de esa unicidad de su moral en las múltiples actividades de su existencia”.

Yo, que había decidido no votar en las elecciones de mayo próximo, lo haré por doña Milagros Ortiz Bosch. Será una manera de ir adecentando la política y la vida.
 

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