Juan José Ayuso
Los menos anormales de los siete hijos del tirano Rafael Trujillo fueron los que se criaron lejos de él y del país. Rafael Leonidas y Yolanda, de Lina Lovatón y Odette, de Bienvenida Ricardo pero ya divorciada.
Flor de Oro, hija del primer matrimonio con Aminta Ledesma, a pesar de los matrimonios de su padre con Ricardo y María Martínez, hasta cerca de los veinte años se mantuvo cerca de Trujillo y eso alteró su equilibrio y la formó caprichosa e insensata. Flor de Oro
Radhames
“Ramfis”, “Angelita” y Radhamés, hijos de la última esposa aunque el primero nació antes del matrimonio, se formaron dentro de un matrimonio disfuncional que, aunque normal en la época, fue el marco todopoderoso de consentimiento que trastornó sus caracteres e impidió que formaran una personalidad racional. Ramfis
“Ramfis” obtuvo un título de doctor en derecho sin asistir siquiera a un mínimo de horas de clase y “Angelita” y Radhamés apenas completarían los estudios secundarios. Los tres eran los hijos del tirano y usufructuarios del poder de esa tiranía. Ni siquiera tuvieron amigos sino acólitos y turiferarios hijos a su vez de acólitos y turiferarios del medro del poder en el entorno de Trujillo.
“Angelita” no se formó siquiera como ama de casa, costumbre en las jóvenes de los años cincuenta y precedentes, aunque una excepción de muchachas ya buscaba la independencia con las carreras de secretaria o universitarias.
“Ramfis”, quien a los ocho años ya era coronel del Ejército, encontró en las filas una forma cómoda de trabajar, rodeado también de acólitos y turiferarios en lugar de amigos, casi todos los cuales fueron “enganchados” también a la Aviación Militar o a otras ramas de las Fuerzas Armadas.
Angelita coloca una flor a su padre
Radhamés se decidió por lo mismo aunque. Por su edad, apenas se le concedió el grado de capitán del Ejército.
A ninguno de los tres se le conoció siquiera una actividad que no fuera la de la fiesta y la francachela. Eran y se comportaban, porque les formaron esa mentalidad, los hijos del dueño y señor de todo y de una señora, esposa de ese dueño y señor de todo, cuyo carácter y temperamento tenían los mismos rasgos de autoritarismo del esposo.
Cuando a raíz del ajusticiamiento del tirano se comentó que Doña María proyectaba envenenar el “reservoir” del acueducto de la ciudad, como castigo por la muerte de su marido, nadie lo puso en duda. Y era verdad.
Radhamés desapareció en gestiones de narcotráfico y “Ramfis”, años antes, murió a causa de un accidente automovilístico en lo que algunos dominicanos aseguran la posibilidad de un ajuste de cuentas político de parte de Joaquín Balaguer.
Santo Domingo, R.D., martes, 23 de marzo de 2010
buenapila@yahoo.es
http://elnacional.com.do/opiniones/2010/3/23/43357/AL-DIA



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