martes, 23 de marzo de 2010

El PRD tiene que despertar





Eurípides A. Uribe Peguero


El Partido Revolucionario Dominicano asumió dos lemas muy significativos; “Establecer una nueva forma de hacer política” y “Avanzar en el 10 para ganar en el 12”. Ambas expresiones implican el objetivo final de cambiar a su favor el balance de fuerzas en las Cámaras Legislativas y la representatividad municipal, para luego alcanzar el control del Poder Ejecutivo en el 2012, haciendo en todo caso, una oposición decente.

Pienso que una cosa es lo que se desea y otra lo que se puede conseguir con el esfuerzo que se hace ante un adversario poderoso que tiene los resortes del poder en sus manos y las agallas necesarias para no desperdiciar ninguna herramienta disponible para mantenerlo.

Hacer una oposición moderada al gobierno, parece la característica principal de la nueva forma de hacer política. Pero este comedimiento no puede llegar al extremo de demostrar debilidad. A un enemigo que ataca con un cañón o con una espada de acero no se le responde con balas de algodón o armas de cartón.

Comúnmente aquí se hace una política agresiva que se caracteriza por desacreditar a los opositores con mentiras y cualquier forma desleal para descalificarle. Esta forma prevalece en lugar de las propuestas sinceras para solucionar problemas las cuales se complementan con un discurso demagógico a base de promesas de difícil cumplimiento. Esta es la forma de hacer política que se debe descartar, pero en su lugar, una campaña pasiva y complaciente con un adversario apegado a esas maneras viciadas, que tiene el poder y sabe muy bien cómo retenerlo, no garantiza ningún éxito a quien trate de desplazarle.

Aunque se debe evitar llegar a los extremos, no parece que institucionalmente estemos preparados para hacer política en una forma moralmente ideal, por lo menos, no se puede, mientras en todas las organizaciones políticas no haya conciencia y voluntad para asumir esa conducta. Quien asuma un comportamiento ético al extremo, es duro decirlo, pero queda en desventaja con el adversario que no lo hace. Lo más que se puede hacer, es no descender tanto, pero es necesario ser prácticos en las respuestas e iniciativas políticas o resignarse a la derrota.

El Partido de la Liberación Dominicana ha demostrado en exceso, que está formado por muy buenos políticos, en el sentido de los resultados que son capaces de obtener. Se le importa un comino, principios morales, desacreditar cualquier nombre o buscar los recursos donde estén para lograr sus objetivos en un proceso electoral. Ante un adversario de este tipo, es imprescindible una campaña tan agresiva como la que hace.

Con el pretexto de mantener la gobernabilidad, la nueva forma de hacer política que implementa el PRD, no puede orientarse en una actitud deferente al extremo. El PLD sabe cómo mantener “su gobernabilidad” sin ayuda de la oposición. Sus dirigentes saben hacer llegar un discurso convincente para que la población no se le alborote ante las peores dificultades. La prueba de esto es que en esos casos, la misma oposición queda como hipnotizada con las respuestas del gobierno ante situaciones en que se esperaría de la oposición una actitud acorde a su condición contendiente.

El PRD no fue lo suficientemente firme para exigir la aprobación de la Ley de Partidos antes del próximo 16 de mayo y ahora ve las consecuencias. Tras el acuerdo que hizo el Presidente Leonel Fernández con el Ingeniero Miguel Vargas Maldonado, no parece que se ató bien la aprobación de esa Ley antes de aprobar los puntos más neurálgicos que al PLD le interesaba en la nueva Constitución. Cuando se descubrió el desinterés del PLD en aprobar la Ley de Partidos, el PRD creyó en la promesa de que se aprobaría luego de hacerlo con la Constitución, “porque tenía aspectos legales que entraban en contradicción con algunos puntos de la nueva Constitución”, según los alegatos peledeísta en ese momento.

Después de conseguir la aprobación de los principales puntos para el nuevo documento constitucional, la dirigencia peledeísta argumentó que el “PRD no tiene moral para exigir la aprobación de esa ley ya que no lo hizo cuando tuvo mayoría en el Congreso”, también ha respondido con la arrogancia de que “no va a aprobar esa ley cuando el PRD quiera, sino cuando las circunstancias lo exijan” y últimamente, ya reconocen públicamente su disposición de no aprobarla hasta después del 16 de mayo próximo. Es obvio que no hay tiempo para su aplicación y ya es un hecho consumado. Nunca hubo la voluntad de aprobarla a pesar de que así parece que se le hizo creer al PRD cuando los máximos dirigentes de ambas organizaciones acordaron la aprobación de la Constitución.

El PLD se salió con la suya y la ausencia de esa ley, permitirá a los candidatos oficialistas seguir con la ventaja del uso de fondos del Estado o de dudosa procedencia en la actual campaña electoral, sin que nada se interponga.

Los casos graves de corrupción detectados en este gobierno se pueden contar por docenas. Las posibles implicaciones de funcionarios gubernamentales en casos de narcotráficos son cada vez más comprometedoras y de mayor magnitud; los atropellos policiales, a pesar de que son torpemente negados, son cada vez más evidentes y las violaciones a la Constitución y las leyes, cada vez más claras, sin embargo, el PRD no utiliza eficazmente este cúmulo de argumentos para hacer una oposición firme promoviendo en la población la necesidad de un cambio a través de sus candidaturas. Las declaraciones oficiales del PRD, cuando se producen para incriminar al gobierno, se limitan a lacónicos reclamos a los que no se les da continuidad y rápidamente son silenciadas por la estridente fanfarria que existe para aprobar todo lo que hace el gobierno.

En el proceso electoral del 2008, la situación fue similar. La nueva forma de hacer política del PRD, le indujo a no exigir con firmeza la sanción que correspondía por la existencia de la Nominilla. Cerca de un millón de favorecidos con esa nómina ilegal, pudieron ser determinantes para que el PRD perdiera esas elecciones. Un hecho demostrado e inconstitucional como ese, pudo convertirse en una ventaja decisiva para quien lo hizo sin recibir ninguna consecuencia punitiva. En esta ocasión, ni siquiera se ha podido conseguir obligar al PLD a aprobar una Ley que sería la única retranca legal para evitar que se repita lo mismo.

Para tener una idea de cómo se beneficia el PLD con su actitud hacia el “ventajismo” desleal, basta recordar tanto lo anterior como otra situación que le favoreció con una agresiva y costosa publicidad que hizo en la oposición en el 2004. Este partido fue capaz de crear la falsa percepción de que solo el gobierno del PRD, era responsable de la quiebra de los bancos y de la crisis económica que se desencadenó por esa causa en el 2003. Esta estrategia, a pesar de fundamentarse en una premisa incierta, no dejó de ser exitosa para que esa organización obtuviera el triunfo el 16 de mayo del 2004.

SunLand, nominillas y decenas de otros casos de corrupción, eran suficientes para que el PLD fuera desplazado del gobierno por corrupción y graves violaciones a la Constitución de la República en el 2008. Sin embargo, faltó una oposición más contundente ante hechos tan graves que comprometían y siguen comprometiendo al gobierno peledeísta. Ahora la situación es mucho más grave porque la corrupción se incrementó. El narcotráfico parece salpicar profundamente a todo el entorno del gobierno y a esto se agregan sus deficiencias en áreas tan importantes como la energética, la salud, la seguridad ciudadana, etc.

A pesar de esa realidad, no parece que hay mucha diferencia en la estrategia que ahora sigue el PRD y la que implementó en el 2006 y en el 2008.

La descomposición moral que se percibe tanto en el Poder Ejecutivo por la corruptela que le envuelve y la cadena de escándalos de todo tipo en el Congreso Nacional con la inexplicable aprobación de múltiples contratos lesivos a los intereses nacionales y de normas para su propio beneficio, comprometen seriamente la reputación de estos dos poderes del Estado bajo el control del PLD. Esto impone la necesidad de cambiar las caras en las cámaras legislativas y en los municipios a partir del próximo 16 de mayo y tomar la ruta para cambiar el grupo gobernante en el Poder Ejecutivo en el 2012.

El nivel de degradación que alcanza el gobierno del PLD, tanto en su representación al frente de las Cámaras Legislativas como en el control del Poder Ejecutivo, se une a otros elementos que en el momento actual favorecen las aspiraciones del PRD para controlar ambos poderes, sin embargo, para superar la hegemonía del PLD, su principal opositor tiene que emplearse a fondo. Con los acuerdos que ha hecho y la manera de hacerle oposición, luce muy confiado en la buena fe del mandatario y desprevenido de los alcances de la capacidad que tienen él y su partido para confundir, engañar, no cumplir con ningún acuerdo y salir ganancioso en las peores circunstancias. El lema debía ser; Si el PRD quiere ganar, ¡tiene que despertar!

Santo Domingo, R.D., martes, 23 de marzo de 2010
http://www.clavedigital.com/App_Pages/opinion/Firmas.aspx?Id_Articulo=17202

No hay comentarios:

Translate