viernes, 12 de marzo de 2010

Fallas en la seguridad del Presidente






Eduardo Álvarez



La seguridad del Presidente de la República es un asunto de Estado revestido de la más absoluta seriedad, fuera de toda discusión. De ahí que sus contactos y reuniones con nuevos conocidos, extranjeros e interesados en invertir o, simplemente hacer negocio en el país, deban ser, previa y cuidadosa evaluados por los organismos de seguridad, usualmente auxiliados por otros bien acreditados en todo el mundo.

La ley Patriótica, USA Patriot Act, promulgada en Estado Unidos tras el fatídico 11 de Septiembre del 2001, establece, en sus artículos 324 al 328, formulas universales de verificación y represión de las actividades financieras y comerciales vinculadas a los potenciales inversionistas, para prevenir el lavado de activo a favor del terrorismo.

El artículo 326 se refiere a la verificación de la identidad. Establece, en este punto, la Identificación y verificación de los titulares de cuentas bancarias en todo el mundo, sin excepción. “Según los requisitos previstos en este inciso, el Secretario del Tesoro […] dictará los normas mínimos para las entidades financieras y sus clientes con relación a la identidad del cliente, las cuales serán de aplicación en relación con la apertura de cuentas en entidades financieras”.

En ese orden, ya el Tesoro se había ocupado de preparar un instrumento esencial para las indagaciones pertinentes, como establecen las normas de comercio exterior. Se trata de una Hoja de Información del Cliente (CIS, para sus siglas en ingles). Estamos en la mejor disposición de suministrar una versión original en inglés de este documento a los interesados en el tema.

Sin este escrito oficial, clasificado y evaluado, las operaciones de negocio que involucre a más de un país y a extranjeros, serán nulas, por lo menos ante los tribunales de arbitraje adscritos a la Cámara Internacional de Comercio [ICC para sus siglas en ingles]. El Tesoro de los Estados Unidos se hace auxiliar de FBI y sus propios medios de investigación, de los cuales carecen, por supuesto, los pacieses pobres.

Esta recomendación viene al caso a propósito del sonado caso de la torre Atiemar y su constructor e inversionista español Arturo del Tiempo, que ha salpicado al presidente Leonel Fernández, sumado ahora otro de grandes proporciones ocurrido también en su recién pasado cuatrienio. Esta vez, Fernández dio el primer picazo de la obra resalando la confianza y el clima de inversión que había despertado en todo el mundo su recién instalado mandato. Aquella vez se dejo retratar al lado de un narcotraficante, posteriormente capturado y extraditado a Estados Unidos. No con tan mala y reiterada mala suerte, el ex presiente Hipólito Mejía también fue sorprendido por aventureros que se visten de “inversionistas”. Años atrás venían con maletines cargados de sueños. Espejitos por oro. La moda ahora es salir a buscarlos. Mejía trajo la pérfida e infame Placer Done en un viaje a Canadá. Fernández empaco a este Del Tiempo de un viaje a Europa, recién instalado en su segundo mandato.


Santo Domingo, R.D., viernes, 12 de marzo de 2010

No hay comentarios:

Translate