Olaya Dotel
Gobernar con una concepción de la “modernidad” basada en los medios es dar prioridad a la tecnología, megaproyectos tales como elevados, subterráneos, torres, etc, por encima del bienestar de la ciudadanía. Por tanto los productos o resultados de los gobiernos serán medidos en función del número de obras construidas que aporten el brillo de la “modernidad”.
Gobernar en función del brillo embriagador de la tecnología y las mega construcciones da la sensación de que se está construyendo una gran urbe, un Nueva York chiquito. Entonces los grandes momentos de los gobiernos son las inauguraciones de las grandes autopistas, elevados, túneles, trenes subterráneos y torres de lujo.
Lo anterior es el reflejo de una ética que coloca a las personas como medio y no como fin. Son el instrumento que sirve para llegar a una “modernidad” que estará al servicio de las élites tradicionales y nuevas.
En la República Dominicana se ha estado construyendo una sociedad moderna con todo tipo de megaproyectos que deja fuera a su población más pobre, la cual constituye alrededor del 42% de toda su población.
Los elevados y túneles están dirigidos a los conductores de automóviles, mientras que el resto de la población sigue afectada por el caos del transporte público. El metro que debía de beneficiar a 200 mil personas diariamente, a penas es usado por el 25.3% del número de pasajeros previsto.
Las torres de lujo son otra de las expresiones de la modernidad, que llenan de orgullo a nuestro actual gobernante, no obstante el 70% de las viviendas de la población son vulnerables; el 50% de la población campesina no tiene acceso a una fuente de agua potable y 60 de cada 100 dominicanos y dominicanas no tienen seguro de salud.
En este año 2010 un poco más del 50% del presupuesto está dedicado al pago de la deuda pública así como al pago del subsidio de GL y electricidad, por lo que el presupuesto de la Nación no refleja algún cambio en el corto plazo en las políticas de “modernidad” que actualmente se están desarrollando.
Pero es a la sociedad dominicana, a la que le toca plantearse con que concepción de modernidad quiere ser gobernada. Si se entiende que las personas son el fin, entonces, debemos evaluar la gestión de nuestros gobernantes en los diferentes poderes en función de, cuanto han aportado a la protección y desarrollo de la ciudadanía.
Santo Domingo, R.D., miércoles, 17 de marzo de 2010

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