lunes, 12 de abril de 2010

Chávez, no más humillaciones



Venecia Joaquín

Hugo Chávez, además de ser Presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, tiene otras herramientas muy poderosas que esgrimir en pro de alcanzar sus metas: sabe lo que quiere y se ha propuesto lograrlo, tiene una personalidad aplastante, conoce el valor del petróleo de su país en el mercado internacional y usa sin temor, todas estas fuerzas para hacer su voluntad. Es lo que se llama un hombre fuerte.

Tiene recursos para ayudar o para hundir. Conoce las virtudes y debilidades de los jefes de Estado del área. Sabe que sus mensajes deben llegar. Necesita alguien con condiciones especiales que le facilite el trabajo: que sea Presidente de una nación a fin de que los estadistas le abran las puertas cuando toque, que sepa expresarse bien, y en cierto sentido, dócil. Alguien que conozca de sus intensiones, lo que es capaz de hacer para ejecutarlas y que lo haya vivido en carne propia. Leonel Fernández lo sabe.

Le dijo que compararía la Refinería Dominicana. Luego se arrepintió. “No le convenía”. Leonel se entero por la prensa. De seguro que le avergonzó esta indelicadeza. Parecería que entre otras cosas, Chávez quiso darle una lección para que aprenda a tomar iniciativas alineada. Nada de liderazgo personal. Entre otras hazañas, Leonel se había unido a los que exigían que el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya volviera al poder tras ser destituido. Sin embargo, fue a la toma de posesión del sustituto.

Parecía aturdido. Agarro a Zelaya y se lo trajo al país. Eso le gustaría a Chávez. Pero el decidió no comprar la refinería. Tremendo impacto. Leonel aprendió la lección. Chávez lo perdonó. Por ese motivo, envió su Canciller a RD con el mandato de que lo recibiera seguido en palacio. Nada de mediadores. Vino a informarle la decisión de su Comandante de comprar la refinería. Que lo espera el día 19 del corriente en Venezuela, en su despacho del Palacio, que lleve el contrato para que lo firmen. Nada de licitación ni someterlo al Congreso ni oportunidades a empresarios dominicanos

Veremos lo que le exigirá en el futuro para mantener esta negociación, si es que no se arrepiente antes de la fecha señalada.

Chávez va formando su equipo en la región. Esta Zelaya con un cargo en la distribución del petróleo y ahora llega Leonel. Tendrá que llevar sus mensajes donde funja de mediador. ! Qué pena, Sr. Presidente!

Como ciudadana preferiría que fuéramos pobres parejeros, con dignidad. No me gusta que nadie actué como gusano que se arrastra ni como aquellos incondicionales que están sujetos a las reacciones cambiantes de sus jefes. Me gustaría estar equivocada, pero así observo desde lejos, la relación Chávez-Leonel.


Santo Domingo, R.D., lunes, 12 de abril de 2010

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