viernes, 9 de abril de 2010

La plaga del plagio




Rosario Espinal



La revelación de que muchas tesis de grado registran plagios totales o parciales exige una revisión del sistema educativo dominicano.

El problema, vale aclarar, no es único a la República Dominicana. Se ha extendido como resultado de tres factores principales:

1) la masificación de la educación formal sin controles de calidad adecuados, 2) la escasa preparación de muchos estudiantes en lectura y escritura, y 3) la ampliación de las fuentes de información con el Internet.

A la vez, el Internet ha permitido el desarrollo de instrumentos para detectar plagios.

Las tesis, los libros y artículos son blancos de investigación de posibles plagios porque perduran en el tiempo y se encuentran en lugares públicos como bibliotecas y librerías.

Pero el plagio aqueja el sistema educativo desde la primaria hasta los niveles superiores.

En las escuelas y universidades, los trabajos escritos que se asignan tienen diferentes propósitos pedagógicos.

Unos buscan desarrollar la destreza de recapitulación, que los estudiantes resuman ideas de determinados textos.

Otros tienen como objetivo principal la producción de nuevos conocimientos; este es el propósito de la mayoría de las tesis de grado. Y otros promueven la creatividad literaria.

El plagio puede producirse en cualquiera de estas modalidades de escritura, pero la más vulnerable al plagio es la que tiene como objetivo la producción de conocimientos.

La razón es que la mayoría de los estudiantes, aún los que alcanzan la universidad, no desarrollan bien las destrezas necesarias para producir monografías, que incluye, la recopilación del conocimiento acumulado sobre un tema, la investigación que permite generar nuevos conocimientos, y la creatividad para organizar y reportar nuevas ideas.

Cuando los estudiantes tienen una precaria formación escolar porque no han desarrollado el hábito de la lectura y la escritura, única manera de aprender a investigar y escribir, muchos caen en la tentación de plagiar cuando enfrentan el desafío de producir una tesis de grado, e incluso trabajos regulares para completar los requisitos de una materia.

Se resguardan en la idea de que nadie más allá del profesor o profesora, leerá lo escrito, y que engañar una persona no es tan arriesgado.

La insensatez o el desconocimiento con respecto a los plagios es de tal magnitud, que hay casos insólitos de estudiantes que plagian al profesor.

Pongo un ejemplo. Hace un tiempo dicté un curso en Santo Domingo y cuando corregía los trabajos finales noté que uno de los estudiantes me había plagiado.

Me resultó muy extraño porque con el plagio se busca engañar al profesor, no plagiarlo. Eso me llevó a pensar que el estudiante no tenía un concepto claro de lo que significaba plagiar.

Inicialmente pensé reprobarlo. Pero luego decidí explicarle en qué consistía un plagio, por qué era un delito, y le pedí que reescribiera el trabajo.

El problema social que genera la plaga del plagio tiene dos aspectos y trasciende incluso el sistema educativo.

Por un lado, los estudiantes se gradúan sin aprender a escribir con autonomía; y por otro, se incorporan a una práctica engañosa de dimensiones delictiva que podrían asumir en otras actividades de la vida.

como combatirlo. Para combatir los plagios hay que mejorar el sistema educativo, enseñar a leer y escribir a temprana edad, e insistir en el apego a las normas éticas a través de todo el sistema escolar, desde la primaria hasta la universidad.

Además, hay que combatir la cultura del engaño porque muchos jóvenes reproducen intuitivamente lo que hacen los adultos.

El plagio es parte de un sistema generalizado de corrupción que azota la sociedad, y no se resuelve simplemente con eliminar las tesis de grado.

Santo Domingo, R.D., viernes, 9 de abril de 2010

ares@hotmail.com
http://www.clavedigital.com/App_Pages/opinion/Firmas.aspx?Id_Articulo=17327

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