jueves, 22 de julio de 2010

Dos mundos en una sola nación





Radhamés Gómez Sánchez

Tan graves, profundas, abismales son las diferencias sociales abiertas en la República Dominicana, que parecerían existir dos mundos distintos en una misma nación.

Hay un crecimiento económico real acompasado por los números oficiales, y una desgarradora, dramática realidad que depaupera económicamente a las mayorías irredentas de esta media isla.

Hoy por hoy se cumple la desafortunada sentencia del ministro de Interior de que el país está dividido en dos: ellos y otros. Defínanselos como se los definan. Estén donde están.

Disfrutan de seguridad quienes tienen guardaespaldas, franqueadores y recursos con qué guarecerse, mientras la mayoría es víctima del crimen, la delincuencia, el atropello y el abuso de autoridad.

Tienen luz en pleno siglo 21 los dominicanos privilegiados, los de circuitos que nada tienen que ver con el fantasioso "luz 24 horas", y los que pueden costear generadores propios, comprar inversores y buscar soluciones particulares.

La mayoría está condenada a padecer apagones por hasta 18 horas cada día, con las consecuencias que se derivan de la falta de un servicio fundamental en el mundo de hoy.

Existen los privilegiados del poder que son una minoría y viven en un mundo y los desafortunados desposeídos que son mayoría y viven en otro mundo. Pero están todos en la República Dominicana.

Caminan sin problemas y a cualquier hora por túneles y elevados unos, y temerosos salen otros a las calles desprovistas de seguridad pero repletas de narcotraficantes, delincuentes y violencia.

Es la nuestra una sociedad dual en la que viven desgraciados sin poder y favorecidos poderosos.

Subsiste una mayoría desempleada o con sueldos miserables conformada con ver de lejos el festín de aquellos que sacan millones mensuales en el sector público.

El jolgorio de los que van a costosos restaurantes a pedir los vinos más caros existe en la misma patria de Duarte donde millones carecen del ingreso para la leche de sus hijos.

Apretujados en una "voladora" o en una OMSA atrapada en calles llenas de hoyos mira la mayoría pasar a lujosos autos incomparables en otras latitudes, excepto para esta otra nación dominicana.

Siglo 21 es hoy, aquí tenemos dos mundos en una sola nación: la República Dominicana.

Santo Domingo, R.D., jueves, 22 de julio de 2010


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