miércoles, 21 de julio de 2010

Índice de Pobreza Humano y Ética





Cándido Mercedes

El PNUD considera que una persona es pobre cuando su nivel de ingresos es inferior a la línea de la pobreza, como aquella que no tiene acceso a los servicios básicos de salud y educación. Carece de ciertas capacidades fundamentales para interactuar de manera eficiente y efectiva con sus congéneres.

Ese es el planteamiento cuantitativo. De ahí la necesidad de trascender dicha definición, para colocarnos más allá de la apariencia, ir a la raíz, lo que sería el factor primordial para la reflexión: El elemento cualitativo, que descansa en aquella topología de pobreza que está caracterizada por la carencia de dignidad, confianza y respeto por sí mismo, la falta de seguridad en el futuro.

Cuando un ser humano se doblega por intereses materiales, más allá de su conciencia; cuando una persona en función de cálculos fríos alrededor de una decisión, asume la que le conviene a él y solamente a él, por encima de los intereses colectivos; está en el tránsito de un ser humano marcadamente pobre, la pobreza más singular y más vergonzosa: la pobreza del alma.

Asistimos en el tejido social dominicano a esta nueva topología de la pobreza, la más lacerante, la más ultrajante, pues erosiona el corazón y nos impide dar justamente lo que podríamos aportar a la sociedad. Cuando un ser humano cobra sin trabajar, tiene una consultoría que nunca va, cuando vemos seres humanos aspirando a un puesto sin tener las condiciones para ello, cuando vemos ex funcionarios públicos que están pensionados o jubilados y cobran asesorías sin hacer nada. Todo eso es pobreza del alma.

No hay nada peor para una sociedad u organización que tener personas cobrando sin hacer nada. Es el parasitismo social más perturbador para la sociedad u organización que incurre en esa práctica. Es un enriquecimiento "legal", empero no legítimo, ni ético ni mucho menos moral. Sin embargo, los que lo reciben, lo asumen como un prestigio social, como un estamento de su simbología de status, como el grado del precio de su jerarquía, aunque con sus acciones deleznables vayan roturando el andamiaje de la estructura social y de la organización a la que dicen defender y que cada día acogotan más y más.

Este panorama se viene dando en gente de la clase media y media alta, aquellos que se supone que por su nivel de educación y sus ingresos, deberían tener una conducta más consecuente, más firme en la apoyatura ética. Es la asunción de la crisis de valores, y, como decía el Papa Juan Pablo II, los valores son los apoyos en los que fundamos nuestras acciones.

Todo profesional, como señala Cayetano Lisiarlo, es por naturaleza un dirigente social. En tanto que dirigente social se crean expectativas sobre sus acciones. Esas acciones serán positivas o negativas. Éticas y no éticas. La ética entendida cuando tomamos decisiones que objetivamos el impacto de la misma en el entorno, asumiendo a plenitud la responsabilidad social.

Octavio Paz

La ética modela nuestra personalidad, en tanto ésta se refleja en el pensamiento, en la forma de nuestra afectividad, en la manera de afrontar la realidad y las consecuencias de los hechos. Los seres humanos en nuestras acciones y decisiones generamos una determinada conducta, tanto individual como colectivamente, en un ayer, en un presente. Ese comportamiento humano, histórico-social, y por lo tanto, sujeto a cambio de un tiempo a otro y de una sociedad a otra, encuentra eco en los mismos orígenes de cada uno de nosotros para poder ser seres sociales que propician el cambio. El cambio que va de la internalización propia de nuestro ser hasta la necesaria externalización de ellos. Somos los únicos que hacemos historia y al hacer historia nos realizamos a nosotros mismos. Pero todo ello le está vedado a aquellos que se aprovechan de la sociedad y de las organizaciones, no para servirles, sino para servirse a ellos mismos y a sus allegados.

Hay la necesidad de mirar de otra manera. No hay soporte más profundo ni felicidad más grandilocuente que actuar siempre de cara al sol. De ahí la importancia de esta frase lapidaria de Octavio Paz "Vuelta a sí mismo, no al que fue ni al pasado; al ahora. El ahora, antes de la separación, con test del falso o verdadero, real o ilusorio, bonito o feo, bueno o malo. Todos vimos alguna vez el mundo con esa mirada anterior pero perdimos el secreto. Hemos perdido el poder que une al que mira con aquello que mira, la contemplación de la otredad (La otra vida) en el mundo de todos los días".

Santo Domingo, R.D., miercoles, 21 de julio de 2010


No hay comentarios:

Translate