A rajatabla //
Orión Mejía
Clase política y élites académicas y empresariales no terminan de entender que el medio social dominicano es otro. Si todavía nos definen como país subdesarrollado, no es menos cierto que un amplio segmento de la población se involucra en la aldea global, por lo que no es tan fácil confundir o engañar a todo el conglomerado.
El verdadero debate sobre presente y futuro de la nación se escenifica en el seno de la sociedad, con la intervención de todos sus actores que, en su conjunto, constituyen la fuente esencial donde emanan todos los poderes.
Es en ese escenario donde los partidos políticos procuran convencer a la ciudadanía del fundamento de sus posiciones, ejercicio que los acerca o aleja de la posibilidad de acceder al poder.
Héctor Valdez Albizu
En ese mismo marco del debate, los gremios empresariales procuran mercadear sus intereses, algunas veces disfrazados de asuntos de vida o muerte para la colectividad, pero su intención última siempre será consolidar o ampliar mercados y sostener una relación de mando o provecho ante los estamentos de los poderes públicos.
Los académicos, en sentido lato, tendrían un desempeño arbitral en un amplio y transparente debate, aunque por sus condiciones son asimilados a los intereses partidarios, oficiales o corporativos y degradan así tan trascendente rol.
A lo que una sociedad con vocación democrática debería aspirar, es a que el debate público utilice insumos no contaminados, para que sea imposible envenenar el pensamiento colectivo por vía de ingesta de mentiras o de campañas mediática sostenidas en la desorientación.
Para evitar más disquisiciones, me refiero al burdo intento político y mediático por distorsionar la realidad objetiva en torno a aspectos tan trascendentes de la economía como las variables endeudamiento externo, déficit fiscal, Acuerdo con el FMI, déficit cuasi fiscal y gastos públicos.
Se propagó que la deuda pública consolidada ascendía a más de 22 mil millones de dólares; se dijo que el déficit fiscal alcanzaría este ano los 70 mil millones de pesos; se dijo que el Gobierno no transfirió al Banco Central la partida de más de seis mil millones de pesos en cumplimiento de la Ley de Capitalización; se anunció el rechazo del FMI a la Carta de Intención presentada por el Gobierno y se dijo que el banco del Estado carecía de liquidez para afrontar sus compromisos.
Si ustedes quieren conocer la diferencia entre verdad y mentira, los invito a leer los discursos pronunciados esta semana por el Gobernador del Banco Central y el Administrador del Banco de Reservas, así como la intervención del ministro de Economía y Planificación. Luego, comprueben lo expuesto en fuentes como el FMI, CEPAL, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo. El mentiroso y el cojo no llegan lejos. (Nota: Presencia Digital RD publica, integro, el discurso de Valdez Albizu. Para leerlo, busque la seccion "Documentos" y presione "Discurso Hector Valdez Albizu).Santo Domingo, R.D., domingo, 24 de octubre de 2010


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