viernes, 29 de octubre de 2010

La unidad es casi un hecho en el PRD




Mi voz escrita // 
 Jorge Herrera
Las señales unitarias que el perredeismo peñagomista ha estado enviando al país político últimamente, han motivado un entusiasmo tan esperanzador en la sociedad dominicana que ya el hombre ordinario sólo habla del cambio inminente en la conducción del Estado que habrá de producirse en el 2012 para bienestar de todos los que habitamos esta media isla. En un exceso de superchería, hasta se habla de un milagro.

¿Milagro? ¡Ningún milagro! Se trata de que la lógica dialéctica se impuso a favor del más acertado entre los juicios de dos cuasi visionarios del quehacer político continental. Lo cierto, es que el devenir de los tiempos con sus consecuentes contingencias e innovaciones, le dio la razón al doctor Peña Gómez: Al PRD sólo lo destruye el PRD. Y sus bases no están en eso.

El gran desliz, anti-histórico por demás, por no decir el mayúsculo disparate, expresado por Juan Bosch, llevado por su egocentrismo, y atendiendo a una equivocada percepción psicosocial y filosófico-política en la evolución del partido blanco fue afirmar en 1973, que el PRD había cumplido su misión histórica; ya que, luego de sus “premonitorias palabras”, llegó al Poder en tres ocasiones, y vuelve.

Lograda la unidad perredeísta, luego de un acto de contrición colectivo de la alta dirigencia ante tantos desatinos, solamente la voluntad de Dios omnipotente puede evitar que, ¡por fin!, la aún irredenta mayoría del pueblo en su variopinta manifestación, sea reivindicada en un gobierno de Hipólito Mejía o Miguel Vargas, no importa cuál, como lo soñó el jamás bien llorado líder del perredeismo social-demócrata.

Sin embargo, para esos fines, urge que, en el próximo cuadrienio en el Poder, el PRD haga suya la advertencia que reitera el informe del PNUD-OEA de 2010, sobre la situación de la democracia en Latinoamérica que señalara en el 2004 atinente a la crisis de representación actual por vía de elecciones. Esto así, porque en caso diferente, el pueblo, con todo y su “condición abstracta”, se puede inclinar a favor del autoritarismo. Y… ¡Entonces sí! ¡Zafa!

Santo Domingo, R.D., viernes, 29 de octubre de 2010


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