Luis R. Decamps R.
El reputado politólogo franco-belga Jean Jacques Broussonet estuvo nuevamente durante unos días en la República Dominicana disfrutando de sus “vacaciones de invierno”, y sus amigos, como siempre, tuvimos la oportunidad no sólo de saludarlo y compartir con él sino también de conocer algunas de sus ideas en torno a la situación nacional de cara al proceso electoral del año 2012.
Por supuesto, como el 2011 despunta para el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) con un escenario interno virtualmente preparado para una confrontación bipolar entre el ingeniero Miguel Vargas y el ex presidente Hipólito Mejía, el autor de estas líneas, en particular, no resistió la tentación de recabar la opinión de Broussonet sobre este tópico en especial, y la verdad es que, una vez más, sus puntos de vista nos parecieron harto interesantes.
En efecto, las líneas generales de las “pinceladas para un análisis en perspectiva del acontecer interno de PRD de cara a las elecciones generales del año 2012” que nos brindó el insigne analista del viejo continente en su proverbial estilo coloquial, al margen de su tono “no neutral desde el punto de vista epistemológico” (todas las expresiones entre comillas son suyas, no del suscrito), pudieran constituir elementos puntuales para una discusión de fondo sobre el tópico de marras.
Miguel Vargas.
“En estos momentos -comenzó diciendo Broussonet, planteando la “tesis matriz” de sus elucubraciones- el PRD tiene las elecciones del año 2012 virtualmente ganadas, y no hay nada que puedan hacer los actuales incumbentes gubernamentales para impedir esa victoria, excepto una cosa que a la postre depende más de los perredeístas que de ellos: lograr que el partido de Peña Gómez implosione antes, durante o después de su anunciada convención (con base en una estratagema de potenciación y radicalización de sus confrontaciones interiores) y, por lo tanto, termine dividido, desmoralizado o políticamente deprimido”.
Para el destacado autor en lengua francesa, esa “verdad elemental”, con la que “seguramente estará trabajando” actualmente la “inteligencia” palaciega no apasionada, es la que “en estos instantes da movimiento, en el fondo, a los principales ejes de la controversia política dominicana, desde el inverosímil tema de la reelección presidencial hasta lo relativo a la formación del Tribunal Constitucional, sin dejar de mencionar tanto los posibles recovecos de la muy desigual pugna interna en el PLD (donde Danilo Medina lucha no únicamente por una candidatura presidencial sino esencialmente por su sobrevivencia política) como la dramática y muy farolera polarización de los perredeístas”.
Hipólito Mejía.
En ese sentido, la controversia sobre la eventual repostulación del presidente Fernández es para éste, según el distinguido ex catedrático, “una táctica de preservación política”, no una estrategia en sí misma, puesto que él sabe más que nadie que “independientemente de sus deseos (o de los de quienes le sirven de “maleteros de ocasión” en el tema) hoy no es posible una nueva reelección sin pagar un altísimo tributo de descreimiento y de aversión como figura pública… Si se decidiera a correr este riesgo innecesario (que, por otro lado, aunque fuera exitoso no le agregaría gran cosa a su gloria personal), el jefe de Estado dejaría bastante en entredicho su reconocido talento como político que ve más allá de la curva”.
(Obviamente, aunque no lo dice de manera expresa, Broussonet se está refiriendo, ante todo, a la posibilidad de que se produzcan desaires intelectuales y empresariales, disturbios económicos, incidentes sociales y rupturas en el bloque de apoyo del presidente Fernández, fenómenos -todos- que, siempre en palabras de aquel, “podrían afectar su imagen como líder popular, figura de renombre interamericano y reserva política nacional de gran alcance histórico”).
Leonel Fernández.
Más específicamente, Broussonet sostiene que “Una candidatura del doctor Fernández para el 2012 debería tener como respuesta inmediata la formación de un frente antireeleccionista (prácticamente espontáneo, dadas las circunstancias) que terminaría favoreciendo al candidato del PRD al margen de las reservas políticas o de conciencia que -por razones de conducta, de moral o de ideología- importantes sectores de la población tienen con éste: para algunos, inclusive, tal respaldo sería una cierta apelación inevitable al llamado “mal menor”, tan común en América Latina”.
Con la formación de un frente antireeleccionista, según Broussonet, el PLD no sólo podría resultar derrotado por efecto de un “deslindamiento nacional de conciencia” en el país (lugar común en la historia cuando se producen situaciones como la dominicana de hoy) sino también por el cansancio social frente a su ya demasiado largo mandato: adicionalmente “refrito en los resentimientos internos que pudiera provocar semejante situación, el doctor Fernández podría concluir, pues, con el liderazgo erosionado tanto entre sus conmilitones como en el resto de la sociedad dominicana”.
En consecuencia, conforme al lúcido escritor, el “desafío esencial” que tienen ante sí los perredeístas es “uno y nada más: la realización de un evento eleccionario interno que tenga final feliz”… Es decir, llevar a efecto una convención “que, sin que necesariamente implique una cesación de sus vocingleras querellas internas (imposible aspiración de gente buena de dentro y de fuera), garantice una elección libre en la que, sobre la base de un pacto previo de unidad participativa partido-gobierno, prevalezca un criterio único y taxativo: la voluntad de los perredeístas de concurrir monolíticamente hermanados a las elecciones presidenciales”.
“El asunto parece sencillo -aclara Broussonet-, pero en realidad se “problematiza” al reparar en que la situación interna de hoy en el PRD presenta una curiosa particularidad: es evidente que el ingeniero Miguel Vargas es el perredeísta con mejor “imagen de presidenciable” en la sociedad dominicana, pero nadie en su sano juicio puede poner en dudas el liderazgo interno y la capacidad para agenciarse votos del ex presidente Hipólito Mejía, por lo cual si bien las apuestas “hacia afuera” están de un solo lado, una percepción de escepticismo (por no decir que en contrario) prevalece en muchos observadores con respecto al desenlace de la convención de la entidad partidaria”.
(La polarización en esos términos le resulta “curiosa aunque no extraña” a Broussonet porque “técnicamente Vargas y Mejía representan lo mismo en el PRD de estos tiempos en lo que atañe a ideología, percepción de la realidad nacional, base social, apoyo interno, relaciones económicas y de clase, líneas generales de conducta política y apego a los valores democráticos… En realidad sus verdaderas discrepancias parecen estar relacionadas con el estilo personal de cada quien y, desde luego, con el acento –no con la “dirección estratégica”, que modernamente en las democracias se traza de acuerdo con la visión del empresariado nacional y de los organismos multilaterales internacionales- que tendrían sus ejecutorias gubernamentales: uno lo tendría en el sector de la construcción y el otro en el terreno agrícola e industrial”).
Así, pues, para el distinguido politólogo, “mientras que el sector del ingeniero Vargas por el momento sólo debe esforzarse por demostrar que puede ganarle la consulta interna al ex presidente Mejía (y por eso su actual táctica mediática y presencial de “convencimiento” al tenor es enteramente correcta), el grupo de este último debe batallar en la dirección de mantener la citada “percepción de escepticismo” que desfavorece internamente a su contendor y, al mismo tiempo, de crear garantías indiscutibles de que tras salir ganancioso en el proceso interior del PRD está en condiciones de derrotar al PLD en mayo de 2012 (como esto último influye sobre lo primero, resulta certera su insistencia en las correrías intrínsecas pero incomprensible su notoria ausencia del debate público)”.
José Francisco Peña Gómez.
Se puede estar o no de acuerdo con las nuevas “pinceladas” de Broussonet en torno a la situación actual y las perspectivas inmediatas y mediatas del PRD, pero lo que los perredeístas deberían recordar siempre son sus “conclusiones preliminares”, tan simples y directas que parecen obra de un dominicano: “En esta ocasión, como nunca, se puede afirmar, cual lo hacía en su momento el doctor Peña Gómez, que “sólo el PRD derrota al PRD”, puesto que lo único que necesita éste para consumar la victoria del 2012 es mantener su unidad interna… Todo lo otro le vendría por añadidura”. (El autor es abogado y profesor universitario)
Santo Domingo, R.D., viernes, 14 de enero de 2011.





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