La nueva Constitución no se presta
para el juego de la reelección
Luis Scheker Ortiz
La prensa denuncia y luego se confirma la noticia de una vasta campaña promovida por el senador Ing. Radhamés Segura, de la provincia de San Juan, y respaldada por la mayoría de los senadores del PLD que controla, de manera absoluta, el Senado. El propósito declarado es la recolección de unos dos millones de firmas que sirvan, como plataforma política, especie de referéndum, para comprometer al Presidente Leonel Fernández, a que acepte una nueva postulación por un período más de cuatro años.
Además de costosa, sin que al momento se sepa cómo o quiénes cubren su elevado costo, si los bolsillos de los legisladores, el barrilito, la espontánea contribución de los firmantes, el sector externo o alguna otra fuente de financiamiento ignorada, esta es una campaña atrevida, promocionada por sus más íntimos colaboradores y por una cúpula partidaria que ha demostrado obediencia ciega y sumisión a su Presidente, que no puede estar ajeno a este juego.
Lo que sí se sabe y obviamente debe ser bien sabido por los señores senadores, lo mismo que por el Señor Presidente de la República, es que la nueva Constitución, que ellos aprobaron y proclamaron el 26 de enero para honrar la memoria del Patricio Juan Pablo Duarte, no se presta para ese juego. De manera terminante prohíbe la reelección. Art. 124: “El Poder Ejecutivo se ejerce por el o la (sic) Presidente de la República, quien será elegido cada cuatro años por voto directo y no podrá ser electo para el período constitucional siguiente.” Esa fue la intención y el propósito de los Asambleístas para permitir el retorno del Presidente luego de un cuatrienio y eliminar el odioso nunca jamás del Art. 49 de la Constitución reformada.
Leonel Fernández sonríe alegre
y satisfecho ante el rostro de la miseria.
Tampoco pueden ignorar que el Art. 272 que autoriza el “plebiscito”, para una eventual reforma constitucional, no lo contempla esa eventualidad, y el 210 lo declara inaplicable “para tratar sobre aprobación ni revocación del mandato de ninguna autoridad electa o designada.” Lo cual lo convierte, ipso facto, en ilegítimo y anticonstitucional si se pretendiera aplicarlo para extender el período presidencial. Pero no por eso el movimiento es ingenuo o inocente; si lo es peligroso.
Pretende crear la zapata para forzar una modificación del artículo 124 y consagrar la reelección indefinida con su mejor candidato, catapultado como líder único de su partido y de las mayorías nacionales, lo que sería el más rudo golpe al “Estado social de Derecho” de nuestra cacareada democracia; y, en caso hipotético de que por su interés y conveniencia personal, el Presidente Fernández decidiera no reelegirse, lo que sería lo más sano para él, su partido y la nación, cualquier aspirante al solio tiene que contar con su apoyo y quedar, bajo la matita de mango, eternamente agradecido de su favor.
Santo Domingo, R.D., miércoles, 12 de enero de 2011.



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