miércoles, 15 de junio de 2011

Adiós papi


JULIO CURY

Los días más tristes de mi vida, finalmente llegaron. Cada nuevo año, al toque de las doce de la medianoche, imploraba a Dios, entre otras once peticiones, por la salud de mi papá. No fueron pocas las ocasiones que evité pensar en su partida, pero más allá de mis esperanzas y de mis temores, sabía que la cita era ineludible, pues tanto en el espacio como en el tiempo, todo tiene un fin. 

La noche había ya avanzado hasta la negra madrugada, y a punto de engendrar en día, sonó el teléfono. Mi esposa Laura, que lo contestó presurosa, no tuvo que despertarme para enterarme de que mi papá había sufrido un paro cardíaco. Me puse entonces a rebuscar en mi propio pasado, palpando en la oscuridad de la memoria episodios de mi niñez, de mi adolescencia y de mi adultez, y en todos estaba él conmigo.

Doctor Jottin Cury.

He tenido una idea tan flexible e ingenua de la juventud, que papi nunca me pareció viejo, y no obstante los recios golpes que los años le habían inferido, la verdad es que sacaba siempre fuerzas para desafiar el calendario. Pero el tiempo es un oráculo que no deja de susurrarnos al oído que inexorablemente, más tarde o más temprano, todos seremos llamados. El viernes le tocó a él, a la persona que más he querido, y desde entonces me ha asaltado una soledad sombría, un desconsuelo inenarrable, y cada vez que lo escucho en mis recuerdos llamar a Rebeca y Amanda desde el sofá donde se sentaba cuando llegaba a mi casa, se me parte el alma.

De todos modos, lo imagino en el remanso edénico de Dios, en la plenitud de su vida, junto a seres queridos que adelantaron el viaje, contándole a don Jacinto, mi suegro, de sus dos lindas nievecitas que no conoció. No sé si sufre más el que se va que los que se quedan, pero sea como fuere, tengo fe de que un día voy a llegar allá, al nuevo hogar de mi papá, y en lo mucho o poco que demora nuestro reencuentro, le pido al Todopoderoso que me fortalezca para soportar el dolor inmenso que me ha producido esta inesperada despedida.

Santo Domingo, R.D., miércoles, 15 de junio de 2011.

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