Andy Dauhajre
En estos días, Leo el charlista, de visita en Jerusalén, ha culpado a la especulación financiera de ser responsable del hambre que están enfrentando millones de personas. “Las subidas repentinas en los precios del petróleo no se deben a la demanda sino a una excesiva especulación sobre los precios futuros”, afirmó.
Está claro que Leo el charlista no comprende que la especulación sobre los precios futuros del petróleo está incorporando informaciones sobre la demanda y la oferta futura del petróleo, la cantidad de dinero que emiten los gobiernos del mundo para evitar la recesión, la dinámica de las políticas públicas sobre la producción de petróleo y otras fuentes de energía alternativas, y sobre factores geopolíticos que podrían alterar los flujos de las diferentes fuentes de energía.
Plinio Apuleyo Mendoza.
En cualquier diccionario encontraremos una definición sobre el término especulación no contaminada por la genética del Perfecto Idiota Latinoamericano que Plinio Apuleyo Mendoza, Alvaro Vargas Llosa y Carlos Alberto Montaner describen en su Manual.
La especulación es la “suposición, más o menos meditada o fundamentada, que se hace sobre una cosa.” En el ámbito económico, es una operación comercial que se practica con bienes, valores y contratos de entrega futura, de manera que se compran a bajo precio, con la esperanza de poder venderlos en el futuro a un precio mayor. Se especula también cuando un productor compra un seguro que le garantice un precio mínimo del producto que vende si teme que su precio podría bajar en el futuro; o cuando un comprador, aprovechando que el precio a futuro de un bien es bajo, contrata la compra para entrega futura a ese bajo precio.
Alvaro Vargas Llosa.
El especulador, como bien dice Leo el charlista, puede equivocarse. Veamos algunos ejemplos. Tomemos el caso de Leo el especulador.
En 1996, Leo especuló que “en 3 meses, si el pueblo vota a favor del PLD, habremos acabado con los apagones.” Han pasado 15 años, es decir, 180 meses. Los apagones siguen acabando con nosotros. La especulación fue errada.
Carlos Alberto Montaner.
Una de las especulaciones de Leo que más cara le salió al país fue cuando en 1998, horas antes de su entrada, Leo especuló que “el huracán Georges no pasará por el territorio dominicano”. Cuando la entrada era inminente, dijo que el huracán estaba dando saltos frente a las costas del país. Georges entró por La Romana y atravesó la isla, provocando devastaciones en un país que no se preparó porque confió en la fallida especulación de Leo.
Una de las especulaciones más famosas de Leo fue cuando en agosto del 2004 aseguró que “el problema de la deuda del Banco Central y el déficit cuasi-fiscal se resolverá con los depósitos que harán inversionistas extranjeros y nacionales en el Banco Central y en el Banco de Reservas.” Los inversionistas nunca aparecieron. La deuda de la Banco Central, en vez de reducirse, aumentó de RD$89,434 millones en agosto del 2004 a RD$244,805 millones a junio del 2011. Un error especulativo de RD$156,000 millones.
Diandino Pena, encargado de
la ejecucion de la costosa obra.
En el 2006 señaló que “el Metro resolverá el problema del transporte público, al permitir transportar diariamente 200,000 pasajeros.” Leo erró de nuevo. Apenas 50,643 pasajeros se mueven diariamente en el Metro, el 25% del total especulado por Leo.
Una de las especulaciones favoritas de Leo ha sido la siguiente: “El narcotráfico no pasará.” La hizo en el 2007 y la repitió en el 2008 y 2009. Los escándalos de Paya, de Figueroa Agosto, de Nelson Solano, de la Torre Atiemar, entre otros, revelan que se acercan a la verdad quienes afirman que en el país el narcotráfico ha penetrado al Estado. Los narcotraficantes no vinieron a nuestro país de paso. Vinieron a quedarse, a echar raíces. Es la actividad que más ha progresado en la RD en los últimos 7 años. Como vemos, Leo también especuló incorrectamente en este caso.
En el 2008, Leo volvió a especular cuando en New York, pocos días después del colapso de Lehman Brothers, afirmó que “lo peor de la crisis financiera mundial ya pasó”. La realidad fue muy diferente. Lo peor estaba por venir y la economía mundial sufrió una contracción generalizada, provocando quiebras de empresas, pérdida de riqueza, desempleo, caída de la inversión y déficit fiscales gigantescos.
Leo remató la especulación anterior con otra que terminó saliéndole muy cara a los dominicanos: “No hay que preocuparse, la economía dominicana está blindada y podrá enfrentar la crisis sin problemas”. Luego de esa especulación realizada a final de septiembre del 2008, los dominicanos vimos como el PIB cayó 4% en el 2009, decenas de miles perdieron sus empleos, y miles de empresas quebraron.
Las exportaciones cayeron en 30%, las importaciones 27%, el turismo 2.4%, las remesas 9%, la inversión extranjera 28%, y las ventas totales de las empresas 13%. La especulación sobre el supuesto blindaje salió cara.
El Gobierno tuvo que recurrir al FMI, el BID y el Banco Mundial a buscar préstamos por US$1,188 millones a final del año. Tan mala fue la especulación del blindaje que el entonces ministro de Hacienda planteó que sin esos préstamos, no tendrían con que pagar la nómina pública en noviembre y diciembre del 2009.
A finales del 2008, Leo realizó la siguiente especulación cuando informó al país que a diferencia de la Primera Línea del Metro, la Segunda “no requerirá un solo centavo del Gobierno, pues será construida por empresarios franceses, españoles y de otras naciones europeas que están interesados en la licitación para participar en su construcción.” La especulación falló, pues los empresarios extranjeros a lo que estaban dispuesto era a proveer financiamiento al Gobierno, pues no iban a invertir en un proyecto que necesitaría del subsidio estatal para compensar sus pérdidas. Todo el dinero lo ha tenido que poner el Gobierno, de los impuestos que cobra y de préstamos enormes que ha tenido que tomar. Muy costosa nos salió esta especulación de Leo.
En enero del 2010, a los pocos días de haber tenido lugar, Leo realizó la siguiente especulación: “el terremoto de Haití no producirá emigración hacia nuestro país ya que Puerto Príncipe esta muy lejos de la frontera.” Los especuladores norteamericanos ponderaron más cuidadosamente, y optaron por advertir a los haitianos que no subieran a los botes para emigrar a la Florida, pues si lo hacían, serían devueltos a Haití o a Guantánamo. Días después de haber realizado esa ingenua especulación, Leo, sin reconocer su error, dijo que en ausencia de un inmenso programa de reconstrucción de la infraestructura devastada, corríamos el riesgo de un sustancial flujo migratorio de haitianos hacia nuestro país.
La última de las especulaciones de Leo también le ha salido cara al pueblo dominicano. “Los ingresos corrientes crecerán en 13.43% en el 2011, para un incremento de RD$34,279.1 millones, sin necesidad de una nueva reforma tributaria.” Así lo plasmó en el Presupuesto del 2011 que envió al Congreso a finales del 2010. En el primer cuatrimestre, los ingresos corrientes apenas subieron 6.8%, unos RD$5,976.6 millones, arrojando para el año completo una proyección de aumento de RD$17,929.8, la mitad de la especulada por Leo. Esa especulación fallida de Leo explica el porqué el Congreso del PLD acaba de aprobar el paquetazo impositivo.
Ahora veamos la otra cara de Leo, la del charlista global. Esta versión no especulativa de Leo, lo muestra rasgándose las vestiduras por las fuertes fluctuaciones de los precios del petróleo. Leo se rebela porque el barril de petróleo subió de US$99.17 el 3 de enero del 2008 a US$145.31 el 3 de julio. Afirma que esa burbuja especulativa hizo mucho daño a países como RD. Lo extraño es que Leo hace el análisis de un solo lado y no observa lo que pasó después. Del 3 de julio del 2008 al 12 de febrero del 2009, el precio del barril de petróleo bajó de US$145.31 a US$34.03, lo que provocó grandes pérdidas a quienes compraron caro pensando que iba a seguir subiendo.
Agustín Carstens, el entonces Ministro de Hacienda de México, especuló. Previendo que el precio del petróleo podía caer, compró un seguro que protegería a México en caso de que el barril de petróleo se cotizara a menos de US$70.
La compra de este seguro se realizó en el momento en que los precios del petróleo rondaban los US$145 y las expectativas eran de que alcanzaría los US$200 dólares en el invierno. Los precios descendieron rápidamente y el petróleo mexicano cerró el año 2008 a US$34.22 el barril, después de haberse cotizado en US$130 en julio.
Esta operación “especulativa” de Agustín permitió a México recibir más de US$5 mil millones de compensación por esta cobertura. México ejerció la opción de vender a 70 dólares cuando el precio había caído a cerca de 35 dólares. La especulación de Agustín, a quien Leo apoya para dirigir el FMI, benefició enormemente a México. El Agustín nuestro, en cambio, calculaba las hectáreas a sembrar de caraotas para servir la deuda de Petrocaribe.
Si Leo le hubiese dado un seguimiento serio a la dinámica de los precios del petróleo, en febrero del 2009, cuando el precio del barril cayó a 34 dólares, habría instruido a Vicente a realizar una operación de compra a futuro, que garantizase al país el suministro de petróleo por uno o dos años a ese bajo precio.
Leo podría decir que el Gobierno no tenía dinero para eso. Claro que lo tenía. ¿Acaso no acababa de anunciar la construcción de una Segunda Línea del Metro que terminará costando más de US$1,100 millones? El problema es que Leo el charlista global, tenía su cabeza en otra cosa: su viaje de 5 días a Cuba el 2 de marzo, invitado al XI Encuentro Internacional de Economistas para tratar la Globalización y los Problemas del Desarrollo.
Allí dictó una charla magistral en la que concluyó que el capitalismo “es un sistema que suda toxinas venenosas por todos los poros” y aprovechó su visita para explicarle a Fidel, la diferencia conceptual entre billón y trillón en español e inglés. ¿Comprenden ya por que el país anda manga por hombro?
Santo Domingo, R.D., lunes, 27 de junio de 2011.











No hay comentarios:
Publicar un comentario