jueves, 23 de junio de 2011

El desorden como forma de vida en los dominicanos


ORLANDO DICE
ORLANDO GILl 

SIN LEY.- El dominicano aprendió hace tiempo a vivir en desorden y después descubrió que el desorden como forma de vida era conveniente en sociedad. Aprecia el chivo por sus carnes, pero sobre todo por su conducta: no le conoce ley. Incluso, usa continuamente una expresión que es todo un código y que sugiere una meta: vivir como chivo sin ley. Lo interesante es que esa actitud o comportamiento no es privativa del ciudadano de a pie, del hombre simple del pueblo. También, y principalmente, del político. Se supone que este debe ordenar la sociedad, o debe imponer las pautas de convivencia. El poder, por lo menos, debe servir para eso. Sin embargo, ocurre todo lo contrario. Prefiere una vida salvaje, sin ningún tipo de norma o régimen. Los ejemplos abundan. Se habla de una ley de partidos que tiene más de diez años dando vueltas en las cámaras sin que se haya hecho un estudio verdadero, y muchos menos aprobar la pieza. Aunque el propósito es más viejo. El PRD se queja ahora de que fue burlado por el PLD, pero hay que recordar que en el pasado el engaño se dio al revés… 

EL PROYECTO.- La Junta Central Electoral tuvo la buena idea de consultar con los partidos la elaboración de un proyecto que contara con la asesoría de la OEA. Como no hay manera de que los nacionales hagan consenso, el organismo regional podría facilitar la tarea, sin las sospechas o los palos acechados que caracterizan la vida política del país. Entretanto quiere reglamentar lo que tiene que ver con su competencia directa: lo electoral. Sometió al Congreso Nacional un proyecto al que –todavía-- nadie le ha puesto la mano. Fue enviado a una comisión especial y ésta en su momento rendirá un informe. Sin embargo, ya empiezan los pequeños núcleos a inquietarse y a gritar antes del sacrificio. No se puede mencionar la soga en casa del ahorcado, y esos grupos se saben en falta. Existen y conviven con los grandes porque la JCE es desganosa, y la actual ley, permisiva. Se hace necesario un mecanismo que sea más efectivo, que provea un nuevo orden y haga más firme la autoridad. La democracia no se afianza con tantas rabizas, sino que por el contrario se degrada… 

LA OPINIÓN.- Nada más habría que salir a las calles y preguntar a los transeúntes sus opiniones sobre los muchos partidos pequeños que como vendedores ambulantes se mueven en el medio político dominicano. Sin dudas que de rechazo total. Y no porque la gente del pueblo tenga una idea muy restringida de democracia, sino porque las conductas que exhiben sublevan el más calmado de los ánimos. No muestran ninguna virtud y acarrean todos los defectos. Incluso en la ocasión reaccionan por acto reflejo. Ni conocen el proyecto, ni lo han sometido a riguroso estudio, y ni siquiera tienen la intención de enriquecerlo. Se lanzan a las calles y lo hacen de manera impertinente e inoportuna. Hubo uno de estos partidos que sin conocer los procedimientos de las cámaras, presentó batalla antes de tiempo y pasó vergu¨enza e hizo el ridículo. La pieza no podía ser conocida el mismo día de su llegada, pero tampoco teniendo como tenía en agenda asuntos de tanta importancia como las medidas del Paquetazo. Se supone la incomodidad de que su acto fuera confundido con una protesta de oposición… 

LOS MODOS.- Si la demostración del lunes en los frentes del Congreso Nacional es la forma como los partidos pequeños van a defender sus derechos, que acepten desde ya su derrota. La violencia y el chantaje no surtirán efecto, porque el sistema mismo los rechaza. La persuasión tal vez, y en ese tal vez hay más duda que afirmación. Lo primero es estudiarse la pieza, y hacerlo a profundidad, incluso asistido por expertos, y detectar sus debilidades y posibles violaciones al estatuto constitucional. Lo segundo es actuar de manera mancomunada, pues se supone que afectará a un conglomerado y no a una sola organización. Lo tercero es diseñar una estrategia, de ver si conviene más hacer oír sus apreciaciones directamente o valerse de sus aliados. No debe olvidarse que no cuentan con representación legislativa, o que esta es muy magra. ¿Cómo levantar banderas si son tan escasas las manos? El discurso hasta ahora es pobre, muy pobre, y el alegato de afectar la democracia participativa no ayuda. La democracia que ejemplifican es parasitaria. Viven políticamente a expensa de otros, que ahora decidirán si les conviene o no esa dependencia…

Santo Domingo, R.D., jueves, 23 de junio de 2011.

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