lunes, 20 de junio de 2011

El modelo económico con rostro humano es el cooperativismo


Juan Núñez Collado

Este modelo de economía solidaria se comenzó a desarrollar en la República Dominicana en la década de 1950.

A la sombra de la Iglesia Católica, el reverendo Padre Pablo Steel, de la orden religiosa de los Escárboros, sembró la semilla del cooperativismo en Santiago, con las cooperativas La Altagracia Inc. y la Cooperativa de Las Charcas, sección del Municipio de Santiago.

En la provincia de Monte Plata fundó la Cooperativa El Progreso y en Santo Domingo la Cooperativa de Manoguayabo.

Estas cooperativas comenzaron de forma muy modesta en términos del número de socios, así como del dinero que se ahorraba, debido a que los socios fundadores eran personas de muy escasos recursos al igual que los Pioneros de Rochdale.

Sin embargo, al día de hoy la Cooperativa La Altagracia Inc. es una de las más sólidas dentro del concierto de las instituciones de economía solidaria. Veamos algunos datos: Esta cooperativa tiene una membresía de más de 100,000 socios.

Tiene activos acumulados por más de tres mil millones de pesos. Cuenta con excelentes recursos humanos con el Presidente del Consejo de Administración a la cabeza, el Lic. Narciso Vargas.

Nos podríamos preguntar: ¿Por qué esta Cooperativa se ha fortalecido tanto en los últimos 15 años?

Esta Cooperativa La Altagracia Inc. se ha fortalecido tanto porque es un modelo de respeto a las leyes, principios y valores que nos legaron los Pioneros de Rochdale.

Aquí está el secreto del gran éxito de esta institución de economía solidaria.

Este modelo con rostro humano se ha extendido por casi toda la geografía dominicana y contamos hoy con unas 650 cooperativas con más de un millón  de socios y socias y activos acumulados por más de  20,000,000 de pesos, representando alrededor  de un 4% del PIB (Producto Interno Bruto) o sea todo lo que entra en la economía total de la República Dominicana.

Este sector de economía solidaria ha creado unos 50,000 empleos.

Este modelo con rostro humano se basa en estos siete principios:

Adhesión libre, que significa que nadie entra por la fuerza a una cooperativa, sino voluntariamente.
Gestión democrática por parte de los socios, que significa cada socio un voto, independientemente de la suma de dinero que tenga en acciones. En este sentido el cooperativismo es una escuela de democracia aplicada, valor que no puede exhibir el capitalismo, donde en los Bancos o en las compañías el que tiene más dinero tiene más votos y por tanto puede imponerse a los demás en la toma de decisiones.

 Participación en los beneficios según el principio del patrocinio, que significa que cuanto usted más utiliza los servicios de crédito de la Cooperativa o de consumo más dividendo obtendrá en los beneficios que se generen.

Este principio marca la diferencia entre la banca capitalista y las cooperativas.

Cuando recibes un crédito de un Banco o de una Asociación de Ahorros y Préstamos al final del ejercicio del año comercial no recibes de la Banca ni de la Asociación ni un solo centavo.

En cambio, en las cooperativas se le devuelve al socio o socia un % X de la ganancia que generó ese préstamo.

Para liberarte de la usura y ser parte de una empresa  de economía solidaria inscríbete en la Cooperativa más cercana que encuentres.

(Seguiremos explicando los principios y valores del modelo cooperativo con rostro humano).

Santo Domingo, R.D., lunes, 20 de junio de 2011.

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