sábado, 2 de julio de 2011

Arroz con mango con longaniza


La peña de Melvin/
MELVIN PEÑA


“Si dices más de una cosa, no has dicho nada”. Chip y Dan Heath, autores de Made to Stick. 

Que promete la frase: ¿“Hacer lo que nunca se hizo”? ¿Un sancocho de siete carnes para 10 millones de dominicanos? ¿Un aquelarre nacional? ¿El Banco de los Pobres? ¿Un arroz con mango? El límite de respuestas lo pondrá la imaginación de cada quien. 

“Continuar lo que está bien” 
“Corregir lo que está mal” 
“Hacer lo que nunca se hizo” 

Este eslogan es un acto de equilibrismo político que pretende no molestar la hueste del León, endosar a la candidatura morada los logros de gestión de esa fiera y recibir los “dos millones de firmas” que el Rey de esta selva puso a disposición de su partido. 

Pero ahora que Danilo ya es candidato presidencial, quizás edite su longaniza de campaña y se concentre en “Hacer lo que nunca se hizo”, incluyente de los puntos 1 y 2 de su triple promesa y con potencial emocional para anclar en un mensaje de esperanza, sin confrontar al felino. 

Sabiendo que corro el riesgo de que me acusen de ser “hijo de Papá”, porque demasiada gente no concibe que una opinión sea desinteresada, para mí, no resiste discusión que una emotiva frase de dos palabras (“Llego Papá”) es más pegadiza, comprensible y memorable que tres frases nacionales de 16 palabras. 

Es un hecho que el eslogan de Danilo es ocho veces más largo que el de Hipólito. Es mi opinión que resulta excesivamente racional y ambiguo, y, por consiguiente, más difícil de entender, entender, codificar, descodificar y recordar. 

La selección de un mensaje clave es un ejercicio de renuncia, discriminación, edición implacable y destilación intensa. Un ejercicio tan desafiante que los sicólogos Chip y Dan Heath plantean, en su fascinante obra Made to stick, que el consejo tradicional de comunicar tres mensajes, a lo sumo, porque las audiencias no retienen más, es un anacronismo. 

El engorroso eslogan de Danilo no sintetiza de manera clara ni atractiva el mensaje de “continuidad, cambio y esperanza” que quiere comunicar el candidato. Pero ni el maestro Yaqui Núñez del Risco, cuando la salud le permitía ejercer el don de la palabra, podría encapsular tantas promesas en una frase corta y contagiosa. Porque el problema es de fondo, no de forma. 

Ante esta valoración, me han preguntado que comunica, entonces, “Llego Papá”. Este mensaje no remite a un significado racional. Evoca a la figura paterna, que protege, alimenta, provee y da cariño. 

“Pongan el oído en el corazón del pueblo”, como decía Jaime David en el 2000, “y escucharan como la gente, sin importar su preferencia, no se refiere a Hipólito por su nombre, sino por el genérico de “papá”. Cada vez que lo hacen, mandan al subconsciente propio y de su interlocutor una carga afectiva que si llegara a convertirse en votos, no habrá dos millones de firmas que detengan a este típico papa, calvo, con panza y chacabana.


Santo Domingo, R.D., sabado, 02 de julio de 2011.

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