EDUARDO ÁLVAREZ
Es mejor ser querido, amado y admirado, que instruido sin dignidades. Unos prodigan amor, en el que encontraron una rica fuente de bienestar y salud. Tras éstos, que se presumen doctos e ilustrados, suelen acontecer grandes fracasos para desgracia de la sociedad.
El presidente Fernández ha sido calificado como el peor presidente latinoamericano, reservándose un sitial histórico poco apreciable.
No siempre ha sido así, pero sobran malos ejemplos para estar asustados del éxito que procuran tales cerebritos, muchas veces a fuerza de no tener corazón y a costa del bien común. Azarosos los días de un pueblos que hace caso de su elocuencia.
Corren juntos en manadas, recelando unos de otros, naturalmente. Entre bomberos no se pisan la manguera. Descubiertos y despachados todos juntos. Como llegaron. Julio Cesar, extraordinario militar y estadista, logró traspasar su amabilidad al pueblo romano. Motivo de envidia de ilustrados como Cicerón, quien nunca le perdonó a Cesar que fuera tan querido y respetado en Roma, a pesar de poseer una instrucción promedio.
Postura que Cicerón adaptaba al clima, testimonia su contemporáneo, Asinio Polión. “Ojalá hubiera sido capaz de soportar la prosperidad con mayor autocontrol y la adversidad con mayor fortaleza”, escribe sobre el abierto enemigo del Emperador.
Pero abundan las historias de hombres que han hecho del trabajo constante, la alegría, la sinceridad y la solidaridad, los más efectivos instrumentos de gloria en beneficio de la humanidad. Dichosos los pueblos que los encuentren y, así, sepan aprovecharlos y apreciarlos.
Se pierden entre los artificios y espejismos montados por los malos, arteros y profusos como alimañas y ratones. Hay que poner el oído en el corazón en la población para escuchar sus latidos. Todavía puedes encontrar, sin tener pecar de ilusorio, la compañía inseparable de la razón y el amor. En el “ama y has lo que quieras” de San Agustín, está la formula. No hay mal que dure cien años. Los justos suelen llegar cuando estamos a punto de perder la fe.
Santo Domingo, R.D., miercoles, 13 de Julio de 2011.

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