viernes, 1 de julio de 2011

Dando vueltas en círculos


ELSA PEÑA NADAL

Los colegios privados, a los que asisten alumnos pertenecientes a todas las clases sociales- alta, media alta, media/media y media baja- nuevamente han subido  sus tarifas; esta vez de  un 10 hasta un 30%. Los diarios recogen la noticia y las reacciones; tronó la directora de Pro-consumidor, al igual que las asociaciones de padres. Pero de ahí no pasará la cosa: los padres tendrán que asumir un alza negociada entre los dirigentes de la Asociación de Colegios Privados y los funcionarios de Educación que educan  a sus hijos en dichas instituciones docentes.

Alega la asociación de colegios privados que subirán la mensualidad conforme al comportamiento del mercado nacional y la tasa del dólar. Ellos querrán decir que también subió la luz, la gasolina, el transporte, las medicinas, los alquileres; todos los insumos de la canasta familiar; entre ellos, la libra de pollo y etc, etc etc. 

Ojala que la misma valoración que hacen para justificar el alza, la aplicasen también para ajustarles los sueldos a los profesores y empleados de esos centros educativos privados, que son tan dominicanos como sus propietarios, pero con menor poder adquisitivo.

 A mi, en particular, que debo teñir mis canas para no dejar traslucir la crujía económica que comparto con la clase media honesta y con los periodistas no vendidos, y porque nací y moriré siendo muy coqueta, además de todas las otras alzas, también me subieron los servicios en el salón de belleza; uno nuevo al que acudí recientemente porque ya no puedo pagar al que asistí durante años.

 En mi segunda visita a este último salón, fui por  lana y salí trasquilada: la dueña me aumentó cuatrocientos pesos pues dijo que le acababan de subir todos los productos, así como  la factura de la electricidad; por lo tanto, ahora estoy considerando si vale la pena gastar la gasolina que implica ir a ese lugar tan alejado de mi hogar, porque como decía mi papá, “lo que no se va en llantos se va en suspiros”, y a veces, “te cuesta más la sal que el chivo”.

(Creo que al final tendré que dejarme un mechón blanco como Tongolele,  o toda blanca la cabeza como la doctora Milagros Ortiz; solo que yo, ni bailo como la primera ni tengo los ojos verdes de la segunda).

Pero volviendo al tema que nos ocupa, también hay que ver con la falta de seriedad con que muchos padres, sobretodo  de la clase alta, asumen la responsabilidad de los pagos de la escolaridad; habría que escuchar los cuentos: conozco el caso de un colegio de gente pudiente donde los profesores cobran el mes a los cuarenticinco días y arrastran pagos pendientes porque los padres son malos pagadores; sí, “mala paga”, siendo ricos.

A mi me consta que en ese colegio de clase alta, donde muchos padres adinerados se atrasan varios meses en el pago de la colegiatura, en una ocasión en que fueron amenazados por el director con no darles los exámenes a sus hijos, uno de estos progenitores acudió raudo a la Secretaría de Educación y trajo de bola en su yipeta a un funcionario medio que “le cantó su Panamá” a la dirigencia del colegio, pues “eso es violatorio de las leyes y atenta contra los derechos de los alumnos”.

 El director se defendió alegando la falta de pago y el funcionario le dijo que, una vez inscrito, el alumno adquiere derechos inalienables y el colegio asume una responsabilidad; que lo que debe hacer es no recibirlo el próximo año escolar, aunque se vayan con la deuda. ¡Y qué decir  de los mismos alumnos de ese colegio que no se someten a la disciplina, no sueltan el “BB” a ninguna hora y “se tragan” al profesor sin consecuencia alguna! ¡Pero claro, de tal palo, tal astilla!

 En colegios a los que asisten los más humildes, igual subieron la tarifa,  pero con el agravante de que esos establecimientos proliferan como ventorrillos y en ellos campea la mediocridad, sin ninguna supervisión oficial. También se da el caso de que un Pastor o Pastora de barrio, tiene su propio colegio, adicional a su iglesia.

En mi poder tengo un papel timbrado, remitido a mi ex empleada por una “maestra” de un colegio de barrio humilde, donde al parecer bajaron del Internet eso de la Visión, Misión y Valores, y habría que leerlo, señores, porque hasta para copiar hay que estar alfabetizados. ¡Y qué les digo de la lista de libros y materiales que tienen que comprar en el mismo colegio, y de la periodicidad de los actos de graduación, concursos y demás boberías con fotografías, videos, togas y diplomas incluidos!

Todo un negocio redondo para timar a los humildes padres que no creen en la educación oficial gratuita, que casi nunca encuentran cupo en escuelas públicas y que aspiran a un mejor futuro para sus hijos, pero que tienen que sufrir al ver cómo los hacen repetir los cursos para alargarles la permanencia en el colegio; o, en caso contrario, son promovidos  con todas las lagunas posibles y sin completar siquiera la lectura de los libros.

Ciertamente, es muy compleja esta situación de los colegios,  pues siendo como son, un negocio privado, tienen que ver con la educación y deberían estar regulados por el Estado y someterse a sus reglas. Pero el tema es que la educación debería ser un servicio público eficiente y gratuito, como la seguridad ciudadana, o la salud pública. ¿Pero, con cuál moral pueden nuestros funcionarios públicos regular nada si ellos, de hecho, andan como chivos sin ley; si nuestras escuelas son una calamidad pública en sus instalaciones; en sus programas; en la calificación profesional de la mayoría de unos maestros mal pagados y abandonados a su suerte?

Escuela Nuestra Senora del Carmen, Chile. 

En Chile veía yo que el mismo día, en todas las escuelas del país, los alumnos estaban explicando el mismo tema del libro, pues hasta el desarrollo del programa era calendarizado y regulado; y otra cosa que me llamaba la atención era que, aún habiendo colegios privados, la mayoría de los padres tenía  a sus hijos en la escuela pública que por ley le correspondía, siendo ésta la mas cercana a su lugar de residencia; evitándose así el caos y el peligro en el tránsito. Una humilde empleada del servicio, por ejemplo, sabía con toda precisión la ubicación geográfica de esta  isla  Hispaniola  y resolvía con gran habilidad un crucigrama, un Sudoku o un Sakuro.

Expertos que hablaron en el marco del 8vo Congreso del Instituto Latinoamericano de Liderazgo Educacional (ILALE) 2011, cuyo lema es “Calidad de la Educación para cerrar las brechas sociales”, consideraron que para lograr la calidad docente “se deben establecer estándares de aprendizaje, determinar la expectativa de lo que se espera de los maestros, reclutar maestros talentosos y establecer una metodología”; además, “sacar de las aulas a los maestros sin capacidad y pagarles de acuerdo a su especialización” (Diario Libre, 29/06/2011; Pág. 06)

 Nada nuevo que no sepamos los dominicanos. Solo que no conviene cerrar esas “brechas sociales” ya que son ellas las propiciadoras de la ignorancia sobre cuyos lomos cabalgan y se mantienen en el poder  las rémoras y parásitos de nuestra clase política. El ignorante, más que nadie, vive en la pobreza; depende de las tarjetas de “solidaridad” y con el sobresalto de perderlas; vendiendo su voto y su  libertad de elegir.

Este problema nuestro con el alto costo de la colegiatura y de la deficientísima educación pública; de los problemas de salud; de los servicios públicos ineficientes y caros; del narcotráfico, la corrupción y de la inseguridad ciudadana; así como de una progresiva pérdida de valores en todos nuestros estamentos sociales, no se debe únicamente a la responsabilidad de este gobierno y del partido político y los aliados que lo sustentan.

Nuestros políticos y funcionarios gubernamentales, con sus honrosas excepciones, son el resultado, el síntoma, la punta del iceberg; son  nuestra propia responsabilidad porque somos en una gran mayoría, ciudadanos permisivos, acomodaticios e irresponsables; porque elegimos a  nuestros gobernantes y representantes pensando solo en nuestro interés personal y particular, como si pudiésemos vivir en un bunker  blindado donde nada de lo que suceda a nuestro alrededor pudiese afectarnos.

Esta situación es culpa nuestra, porque hemos perdido la capacidad de espanto y de asombro, así como el   arrojo, la fe y la perseverancia. Porque hace rato que optamos por rendirnos y caímos en la desesperanza;  o asumimos la contienda y el pleito entre peledeístas, perredeístas y reformistas, cual gallitos de traba, mientras los de arriba nos utilizan a su antojo. Porque nos hemos limitado a cuidar un empleíto o una pensioncita miserable sin pensar en que, con nuestra pasividad y permisividad, estamos dando un mal ejemplo a la juventud de hoy y castrando el presente y el futuro nuestro y de nuestros hijos y el de sus hijos y nietos.

Somos co- responsables porque perdemos las batallas aún antes de librarlas y dejamos que unos pocos vividores nos desgobiernen y se rían de nosotros, una y otra vez, valiéndose de trucos y chantajes y de discursos de encantamiento; cambiándonos el jabón y dejando la misma espuma; negociando, comprando y aliándose con falsos lideres de partidos inexistentes que se sostienen con una costosa publicidad cuyo pago es sacado de nuestras propias costillas.

 Y porque les hacemos el juego a aquellos que se burlan de nosotros con su “e’ pa’lante que vamos”, cuando sólo estamos cavando nuestras propias tumbas dando vueltas en círculos, como perro tras su rabo.

Y lo que para mi resulta peor de ver es cómo, algunos “sobrevivientes” de los que antes confiábamos en que cambiaríamos el “status quo” cuando “tumbemos al gobierno”, hoy estamos muy quitados de bulla ante esta situación porque atraviesa  nuestro país; entretenidos escribiendo cuartillas y leyéndonos los unos a los otros;   temerosos o avergonzados; cansados e indiferentes….

 O simplemente aliados de una u otra forma al poder corrupto y corruptor; recordando y hasta viviendo de aquel “pasado glorioso”, mientras traicionan los ideales que una vez enarbolamos y por cuya defensa ofrendaron sus vidas tantos valiosísimos e irreemplazables compañeros de lucha.

 Pero aún así, y como la esperanza es lo último que se pierde, quisiera pensar que: “Nunca es más oscura la noche que cuando va a amanecer”, como repetía Juan Bosch,  a quien el oficialismo se apresta a celebrarle un nuevo cumpleaños, pretendiendo hipócritamente cubrir su desnudez con el pudor ajeno.

Santo Domingo, R.D., viernes, 01 de julio de 2011.



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