sábado, 2 de julio de 2011

La inteligencia como peligro

La inteligencia puede ser útil para el bien y para el mal

JACINTO GIMBERNARD PELLERANO

Tanto a hijos, como a nietos, parientes y buenos amigos, les he expuesto mi firme convicción de que la inteligencia no pasa de ser una herramienta. Una herramienta peligrosa, porque bien utilizada puede lograr maravillas de bien y, a la inversa, construir trágicas malignidades y nefastos desaciertos.    Instintivamente, siempre le he temido al exceso de inteligencia y me he regocijado de poseer una dosis moderada de la misma, suficiente para hacer algo útil para mí y los demás. Es lo que los viejos sabios llamaron “Aurea mediocritas”, una medianía de oro. Horacio nos dejó dicho en una de sus famosas Odas: “In medio stat virtus” y ya los griegos habían aconsejado lo mismo: “Meden agan”. Nada en exceso.

Hoy quiero hablar más con sabias voces ajenas que atraviesan siglos de humanos más defectuosos que virtuosos, y no limitarme a mis convicciones.

¡Es que el humano ha cambiado tan poco… si es que ha cambiado!

Cuando las personas quieren escapar de las realidades de la vida, se obnubilan y desesperan por sus desconocimientos acerca de por qué sucede lo que sucede, y buscan escape creando un mundo, una totalidad vital, férreamente controlada a su antojo. Se trata de penetrar en un mundo que rompe con lo existente, que está más allá de lo explicable. Es una aplicación desorbitada del surrealismo que proclamara el escritor francés André Breton (+1966), autor del “Manifiesto del surrealismo” que abrió las puertas a lo que está más allá de la realidad visible y palpable, creando la posibilidad de un mundo en el cual todo es posible y válido. 
  Anatole France.

Pero hay personas que traen a la vida estos conceptos de ir más allá de lo visible. Buscan sensaciones que trasciendan las “rigideces” de lo “normal, lo prudente, lo sensato”. Creen que “la verdad” está más allá, en un extremo.

   E, inteligentes, retan la vida y la muerte.

   Anatole France, Premio Nobel de Literatura 1921 y una de las más importantes figuras francesas del Siglo XX,  escribía en sus “Notas marginales” que “Las tres cuartas partes de las desdichas provienen de la inteligencia”. El también  francés Henri Bergson, maestro de la filosofía contemporánea, cuyo pensamiento ha sido caracterizado como perteneciente al evolucionismo espiritualista (+1941) nos dice en su obra La Evolución Creadora que, “La inteligencia se caracteriza  por una falta natural de la comprensión de la vida”. ¿Será así?

   Entonces ¿es necesariamente amarga y peligrosa la inteligencia?

   Por supuesto que no.

   Pero ha de considerarse tan solo una herramienta, como un pulcro y desinfectado bisturí  que en las hábiles manos de un cirujano salva vidas, o un filoso machete que en manos de un descontrolado irascible trae tajos de horror y de muerte.

   En esencia: La inteligencia puede ser útil para el bien y para el mal.

   Pruebas tenemos.

Santo Domingo, R.D., sábado, 02 de julio de 2011.

http://www.hoy.com.do/opiniones/2011/7/1/382342/La-inteligencia-como-peligro

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