ATISBANDO//
BONAPARTE GAUTREAUX PIÑEYRO
Señor, no soy de los que recuerdan a santa Bárbara cuando truena.
Señor, soy de los que siempre ando contigo.
Señor, soy de los que en los momentos de peligro te pido que me ayudes a cumplir con mi deber.
Señor, durante años, como muchos dominicanos, hemos apostado a no dejártelo todo a ti.
Señor, hace mucho que aprendí que dentro del plan que tienes para cada cual, hay una buena porción que cada quien debe hacer.
Señor, soy de los que saben que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, pero a veces el cuerpo es castigado inmisericordemente por quienes piensan que pueden hacer y deshacer sin tener que rendir cuentas ante tu justicia ni ante la justicia de los hombres.Señor, quiero contarte… pero qué te voy a contar si estás en todas partes y todo lo ves.
Señor, los padecimientos del prójimo Job relatados en la Biblia, sólo lo afectaron a él y su entorno, aquí sufrimos todos.
Señor, a veces me pregunto, y no te quiero hacer perder el tiempo preguntándotelo a ti, si es que hay gente que puede estar loca y cuerda al mismo tiempo, ser sinvergüenza y serio, honrado y ladrón, indiferente ante los problemas de los demás y creer que engaña a los otros aparentando que se preocupa por resolver los problemas colectivos.
Señor, a veces imagino, aunque no lo quiero creer, que nos entrenas para que seamos sobrevivientes de una tercera guerra mundial que no se ha producido.
Señor, recuerdo que la alemana mujer del gordo Ramírez nos contaba, a Miriam y a mí, que durante la segunda guerra mundial, lo único que tenía para comer eran las suelas de sus zapatos y, aunque se quedó descalza en aquel invierno, hirvió el cuero hasta que pudo tomarlo como el único alimento en varios días.
Señor, el cólera se quedará a vivir en el país porque vivimos entre la suciedad, la contaminación, el manejo antihigiénico de los alimentos y la basura y eso hay que acabarlo.
Señor, te pido que no nos acostumbremos a los apagones.
Señor, te suplico que nos ayudes a cambiar el rumbo, porque tal como vamos el capitán terminará encallando el barco de tal manera que será casi imposible reflotarlo.
Señor, te pido que nos ilumines, como siempre, muchas veces más, para que seamos capaces de ver la viga colocada frente a nosotros y la paja en el ojo ajeno.
Señor, te pido que seamos capaces de reclamar nuestros derechos e imponer respeto a nuestras decisiones, una de las cuales es crear un mejor país, pero para todos.
Santo Domingo, R.D., sábado, 09 de julio de 2011.


No hay comentarios:
Publicar un comentario