sábado, 9 de julio de 2011

Refutando a Gómez Bergés


LEOPOLDO A. ESPAILLAT N.

Objeciones y refutaciones de fondo
i: el destino manifiesto.
2da. parte.

Gómez Bergés pretende hacer al propio Bosch responsable del golpe de estado que le derribó a los 7 meses, planteando que sus errores como gobernante lo justificaron.

Esta argumentación por vía del absurdo, redime de culpa a sus autores nacionales y extranjeros, haciendo de ese atentado contra el primer ejercicio libre del pueblo dominicano en 3 décadas de sus derechos ciudadanos, una necesidad nacional asumida por valerosos y conscientes ciudadanos.

Esto es un intento de congraciamiento con los perpetradores del golpe a Bosch, de decisión Plutocrática, por vía de su justifi cación. Pero Gómez Bergés no es juez imparcial de los hechos, ya que inició su carrera política integrado al gabinete del ‘Gobierno de Reconstrucción Nacional’ encabezado por el Gral. Antonio Imbert Barrera que instaló la tropa invasora, contrapuesto al ‘Gobierno Constitucionalista’ que encabezó el Crel. Fco. Alberto Caamaño.

Entre varias causas expuestas para justifi car el golpe de estado, está el grave incidente con Haití creado por un campamento de ciudadanos haitianos ejercitándose militarmente en territorio dominicano para derribar a Duvalier. En el curso del enfrentamiento que suscitado, Bosch cometió el grave desliz de amenazar con invadir militarmente a Haití, despropósito confrontado por el mando militar dominicano, que criticó en sus fallas militare; usado como excusa al golpe.

Victor Gomez Berges. 

Atribuir ese plan a Bosch, que carecía de experiencia bélica 3/, soslaya que el mando militar dominicano -obediente al Pentágono- era el mismo del Consejo de Estado confi rmado por él 4/, su principal error político evidenciado por el golpe de estado. Que una operación militar de la envergadura geopolítica de esa invasión no estuviera bajo la autoridad de la Plutocracia que controla el poder bélico de EE.UU. y suplanta la autodeterminación militar de los países dependientes, resulta ingenuo.

Con ese enfoque, la decisión de Johnson de enviar tropas e invadir el país, no constituía violación grave de la soberanía de un estado miembro de la comunidad latinoamericana.

Se justifi caba en el mejor interés de los dominicanos salvándolos de un mandatario sospechoso de ser simpatizante de fuerzas de izquierda que participaban en los países del hemisferio en la Guerra Fría entre EE.UU. y Unión Soviética; haciendo de su vuelta al poder una amenaza a la comunidad ‘democrática’ hemisférica.

Juan Emilio Bosch y Gaviño, fundador del PRD y el Partido de la Liberacion Dominicana (PLD).

Contra este derecho a intervenir fundado en la política de ‘América para los Americanos’ y ‘Destino Manifi esto’; con que EE.UU. reivindicó su geopolítica hemisférica frente a Europa a inicios del Siglo XX, han luchado los patriotas latinoamericanos; los que enfrentaron la ocupación 1916-1924; y los constitucionalistas en 1965. Para posibilitar su retiro, surgió un Ejército Nacional, unidad militar extensión del USMC y fuerza de ocupación en su país; con personal que reclutó y entrenó militarmente; y una ofi cialidad escogida al mando del Crel. Rafael L. Trujillo; que le sustituyó persiguiendo patriotas y en defensa de sus corporaciones.

Hasta la década de los 50’s, el Ejército Nacional tuvo uniforme e insignias de la USMC, como adoptaron otras ramas armadas los de las fuerzas de EE.UU.; y nuestras tropas desfi laban en las fechas patrias al compás de las marchas que compuso John Philip Souza a sus cuerpos armados. A partir de entonces, las insignias se cambiaron a las actuales y se compusieron marchas dominicanas. Aún en los 60’s cuando Trujillo usaba un uniforme de kepis blanco y saco azul, vestía de USMC.

Las relaciones fueron tan estrechas, que aún se manifi esta en nombres de avenidas de la capital, siendo el más signifi cativo la extensión del malecón al puerto construido en 1937 por el ingeniero puertorriqueño Benítez Rexach 5/, que en muchos años se llamó USMC. Así marcó Trujillo su aproximación al poder que ejerció por 31 años, siempre totalmente identifi cación con los intereses geopolíticos de EE.UU. y de las corporaciones que su Plutocracia le encomendó.

En el período iniciado en 1930, las aduanas dominicanas estuvieron intervenidas en garantía de las acreencias de los bancos norteamericanos contra el Estado dominicano 6/; la moneda que corría era el US$; y las principales actividades económicas estaban dominadas por capitales de EE.UU., como los ingenios azucareros, los bancos comerciales, la empresa nacional de servicio eléctrico; las empresas de comunicaciones telefónicas y radio; las compañías de seguros; y las empresas marítimas y aéreas de pasajeros y carga.

Leonel Fernandez, flanqueado por Elias Wessin Chavez y su padre el general Elias Wessin y Wessin, autor del golpe de Estado contra Juan Bosch.

Estaban en las concesiones mineras (bauxita a Alcoa y ferroníquel a Falconbridge); en las plantaciones de guineo de la ‘Grenada’ en Montecristi; y en las obras del Estado. La carretera a Santiago fue obra de ‘Elmhurst’; y el acueducto de la capital, de ‘Lock Joint Pipe Co’. Al estilo de la Mafi a, era una buena sociedad, porque las empresas norteamericanas se benefi ciaban de la falta de competencia propia de una dictadura, y el régimen se benefi ciaba políticamente con el desarrollo y progreso que ellas conllevaban.

No se han documentado -dando impresión de tarea indeseable- los cambios económicos conducentes a ruptura en esta sociedad mafi osa, obligando a la Plutocracia al atentado guiado por la CIA. El antiguo protegido de la USMC terminó acosado desde fuera y dentro en una forma que nadie hubiera creído posible.

Rafael L. Trujillo / Johnny Abbes Garcia. 

Que Trujillo dejara de sustentarse en su ejército para apoyarse en el servicio de espionaje y tortura de Johnny Abbes, un civil uniformado (que resulta agente de la CIA) 7/; a quien sus generales temían, su familia odiaba, y con quien su hijo Ramfi s -que lo despreciaba- tenía disgustos; esboza un ‘agente provocador’ que sembró terror en el país; pero también en las bases de sustentación de Trujillo.

Abbes incitó desde el SIM y Radio Caribe, contra la Iglesia Católica y los EE. UU.; coqueteó con el Bloque Socialista, e importó de allí armas y mercancías como autos y vodka. Su ensañada persecución de la juventud idealista (hombres y mujeres); sus métodos crueles y sofi sticados de tortura; y sus operativos criminales en el Caribe y en EE.UU., aislaron internacionalmente a Trujillo, no obstante su pose de ‘Primer Anticomunista de América’.

Para socavarlo, bastó correr la voz en círculos económicos y sociales, sobre su desgracia con la Plutocracia que le dio el poder en 1924. Los que corrieron primero y con más gusto pasando de cortesanos a héroes, fueron los que más benefi cio le sacaron.

Santo Domingo, R.D., sábado, 09 de julio de 2011.

http://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2011/7/8/195173/Refutando-a-Gomez-Berges

No hay comentarios:

Translate