Eduardo Álvarez
Este país se nos esta perdiendo en manos del PLD. El partido de los espejismos financieros, la concentración urbana y la injusticia social ha convertido a esta, nuestra amada media isla, un lugar inseguro, peligroso, sucio e infectado de manera alarmante. Nadie se siente tranquilo y seguro, ni siquiera en su casa.
Las dos principales ciudades, Santo Domingo y Santiago, son tierra de nadie, prácticamente sitiadas por la delincuencia y la falta de salubridad, males sumados a la falta de servicios esenciales, como el agua potable y la energía eléctrica.
Pastos del desorden y la delincuencia, estas y otras ciudades, grandes y medianas, compiten entre ellas por superar el record de asaltas, secuestros, enfrentamientos entre pandilleros y policías. Que ahora será entre aquellos y guardias mal entrenados, por lo menos en tareas urbanas, como la de reguardar el orden. Somos actores y víctimas de un pésimo drama interminable, de esos que no encuentran cómo acabar.
Ni siquiera la juiciosa y correcta participación de dos senadores, con un alto sentido de la historia, Ha conseguido convencer al resto de sus compañeros de partido y de gobierno, sobre el derrotero de su conducta. José Rafael Vargas y Charlie Mariotti rehusaron sumarse al abuso de aprobar la ley de presupuesto sin ser leída y revisada, como ocurrió, de manera vergonzosa.
Veinticinco senadores, incluyendo los seguidores de Danilo Medina, fueron los responsables de semejante sainete. Uno esperaba que el Guerrero de Bani se portara a la altura que lo ha hecho frente al narco, pero no hizo otra cosa que acogerse a la línea de su jefe político.
¿Es esto lo que ofrece el candidato del PLD? Sigue, pie juntilla, las directrices de su líder y calla frente a temas nodales como el haitiano. Por tanto, no tiene nada nuevo qué ofrecer. Tampoco se sabe qué piensa sobre el entremetimiento, aderezado con su respectiva heladera de oreja, por parte de la señora Clinton, cuestionando muestra política migratoria, en legítima defensa de la soberanía, consagrada en la Constitución.
Si en temas con estos, el candidato del PLD no asume una posición responsable, es fácil suponer lo que piensa sobre los gastos excesivos para construir y mantener el Metro, en detrimento de la educación y la protección de nuestra frontera.
Medina apenas abrió la boca para restarle importancia a las demandas de los arroceros y para justificar la corrupción de su gobierno, sin importarle la baja calificación que nos da el resto del mundo en materia de educación, transparencia y competitividad. Es lo que explica que sea tan poco convincente y rechazado por la población.
Santo Domingo, R.D., jueves, 13 de octubre de 2011.


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