Eduardo Álvarez
Conversación escuchada, por casualidad, en La Francesa, evidentemente entre un peledeísta y un perredeísta:
Peledeísta: No estamos acercando.
Perredeísta: Claro. Ya comienza la cuenta regresiva para ustedes. ¡Llegó Papá!
Peledeísta: ¿Por qué no da la cara?
Perredeísta: Si no lo sabrán ustedes, los que dejan el polvazo… lo saben hasta los chinos de Bonao, como el todo adivina quién es el Caballero de la triste figura.
Peledeísta: No sea usted perverso. Ese no es Danilo.
Perredeísta: Por supuesto que no es Danilo, buen soquete. Es Don Quijote de la Mancha. Ustedes no han logrado posicionar a Danilo con tanta fuerza que pueda ser reconocido por un apelativo tan contagiante y agradable.
Peledeísta: Sigan durmiendo de ese lado, que ya nosotros sabemos cómo se ganan las elecciones. Las campañas son puros aguajes.
Perredeísta: ¿A lo Balaguer? Como ustedes perdieron en el 90 y nosotros en el 94?
Peledeísta: ¿Qué come que adivina? A ver, tome un lápiz y sume: cinco puntos que suma Margarita, cinco o siete mas que vamos conseguir con los 40 mil millones de Leonel, sin contar con las moñas de Obras Publicas, la tarjeta de solidaridad y no sigo…
Perredeísta: Con diez puntos no les da.
Peledeísta: En realidad, no son diez, son veinte. Los diez que me llegan, salen de su lado, entonces estamos hablando de veinte puntos, los que ustedes dicen tener por encima de nosotros.
Perredeísta: Una ecuación no tan exacta. Pude fallar, tomando en cuenta que esos millones a veces operan en contra de quien los reparte, como le ocurrió a Balaguer en el 78.
Peledeísta: Leonel no es Balaguer…
Perredeísta: Ustedes podrán ser tan o más tramposos que los reformistas, pero nunca segundas partes fueron mejores.
Perredeísta: Colega, ya todo el mundo les cogió la seña a ustedes, con esa cotorra de de los millones que van regar para ganar las elecciones. Ustedes están apostando a la sumisión de un pueblo que, a decir de Trujillo, apenas camina con el tolete atrás o la papeleta por delante. Una forma atrasada y vil de valorar a los dominicanos. ¿O no será que el ladrón juzga por su condición?
Peledeísta: Tranquilo, compañero. Si esos millones no funcionan y este pueblo es tan digno, como usted lo pinta, ¿para qué tenemos a la Junta Electoral? ¿O usted cree que están pintados en pared? Dos o tres puntos se pueden arreglar, cuando el árbitro está a nuestro favor. No seria la primera vez.
Perredeísta: ¡Ah, ya entiendo! El asunto se arregla antes de las votaciones, en el centro de cómputos.
Peledeísta: Se lo dejo de tarea.
Perredeísta: De manera que usted admite que Danilo no tiene otra forma de ganar que no sea el fraude.
Peledeísta: Eso lo dice usted, compañero.
Perredeísta: Vamos a ver si el gas pela.
Peledeísta: Páguese esos cafecitos…
Perredeísta: ¿Y no le han sacado algo de esos 40 mil millones?
Peledeísta: No se haga el bobo, que usted sabe que esos milloncitos no da para ni para empezar a comprar los votos que nos faltan el día de las elecciones.
Perredeísta: Pobre democracia.
Peledeísta: Dejémonos de pendejadas, colega, que esto se trata de ganar y estar en el poder. ¿O usted es de lo que siguen soñando con la patria y mularas paridas?
Santo Domingo, R.D., Sabado, 15 de octubre de 2011.

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