JUAN TAVERAS HERNANDEZ
juanth_4@hotmail.com
El candidato presidencial del gobierno, Danilo Medina, si algo ha demostrado en los meses que lleva la campaña electoral, es inconsistencia política, falto de carácter y de liderazgo, elementos fundamentales para cualquier aspirante a la presidencia de un país.
Desde que el Estado lo venció en la lucha por la nominación presidencial de su partido, rompió con Leonel y su grupo., razón por la cual no participó en la campaña electoral que “ganó”, tras invertir miles de millones de pesos del presupuesto nacional, Leonel Fernández. Tanto es así, que anuló su voto cuando mostró la boleta para que se viera en televisión que lo hacía por su partido, no por el de la oposición.
Muchos pensaron que la ruptura era, no solo política, sino moral cuando habló del dinero que utilizó Leonel para vencerlo. De igual manera cuando calificó de “basura” a los tránsfugas que lo abandonaron para irse tras el dinero del presupuesto nacional. Hasta yo pensé que Danilo andaba tras los pasos de Juan Bosch cuando aseguró que no iría “al Palacio a robar” en caso de alcanzar la presidencia de la República.
Verlo ahora abrazado al sector que utilizó los recursos del Estado para vencerlo, es penoso. Verlo arrodillado ante los tránsfugas que calificó de “basura”, es más que doloroso; verlo ahora sumiso ante los que han ido al “a Palacio a robar”, no tiene calificativo.
El dinero del Estado, que antes se utilizó para vencerlo, Danilo ahora lo reclama para vencer al candidato opositor, demostrando su inconsistencia tanto política como moral. Si el dinero del Estado era malo cuando sirvió para robarle la candidatura, tiene que serlo ahora para robársela a otro candidato.
En buena lid, Danilo no tiene ninguna posibilidad de ganar las elecciones. No sólo porque no tiene condiciones, sino porque arrastra un fardo muy pesado. Echarse sobre sus hombros al gobierno de Leonel y sus lacayos, es una descalificarse política y moralmente.
Sin lugar a dudas, Leonel es la negación del pensamiento y la práctica del fundador del Partido de la Liberación Dominicana, Juan Bosch. Leonel es la negación del pensamiento de los padres de la patria, de los héroes de la Restauración, de los mártires de las Manaclas, de los combatientes de la revolución de Abril, y de los guerrilleros de Caracoles que encabezó Caamaño.
Danilo le vendió su alma al diablo a cambio de los recursos del Estado. Sacrificó los principios por dinero. Y pagará su precio en las urnas cuando el pueblo vote en su contra por ser más de lo mismo de lo que todos estamos hartos. Danilo no es el cambio, es más Leonel, es más Félix Bautista, es más Víctor Díaz Rúa, es más Bautista Rojas, etc.
Créanme que lo digo con tristeza, Danilo es un fraude. Se vendió como la diferencia entre el bien y el mal. Y resultó ser aliado del mal, no del bien. Creí en sus palabras cuando dijo que marcaría la diferencia, que no iría al “Palacio a robar”, pero se rodea de ladrones, con una que otra excepción; que combatiría la corrupción, pero, con las mismas excepciones, se rodea de corruptos. Dice que “continuará lo que está bien”, pero no dice que es lo que está bien, que “corregirá lo que está mal”, pero no dice que es lo que está mal, que hará lo que “nunca se ha hecho”, pero no dice que es lo que nunca se ha hecho.
Santo Domingo, R.D., jueves, 24 de noviembre de 2011.


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