Juan Núñez Collado
El fariseísmo político, al igual que el religioso, se caracterizan por decir una cosa y hacer otra muy diferente.
Ambos fariseísmos, el político y el religioso, se parecen en que se creen mejores que los demás, incurriendo así en el pecado capital de la soberbia, que consiste en uno creerse mejor que los demás.
Si observamos la conducta de la mayoría de los peledeístas, ésta coincide mucho con el fariseísmo en cuanto que toda su propaganda se concentra más en sacar los trapos sucios del PRD, en vez de introspeccionarse a lo interno para corregir los graves errores de ser promotores del clientelismo politiquero, negadores de los derechos fundamentales de los ciudadanos, al privarlos de una educación digna, que es la base del desarrollo del individuo, la familia y la sociedad.
Se pasan el tiempo maldiciendo las tinieblas del pasado del vecino en vez de ocuparse de los graves problemas que mantienen en zozobra a toda la ciudadanía, como son: la corrupción, la delincuencia callejera, la falta de respeto por la vida, por la propiedad privada, la falta de sanción para el crimen de cuello blanco vinculado al Poder, a cuya sombra parece que todo está permitido, cuando sabemos que el ejercicio del Poder implica una gran responsabilidad frente a la procura del bien común por encima de todo, bajo pena de caer en la ilegitimidad como autoridad.Así se explica por qué la delincuencia de cuello blanco, vinculada al Poder Judicial y a los organismos de seguridad de la Nación , campea por sus fueros.
Este estado de cosas no debe continuar so pena de que desaparezcamos como sociedad.
Cada dominicano y dominicana tienen una obligación ética y moral de convertirse en un agente de cambio de este estado de cosas o caeremos en el pecado de complicidad por comisión u omisión.
La pelota está en la cancha de cada ciudadano. Tenemos que jugarla con inteligencia y reflexión para que no seamos cómplices de todo un estado de corrupción institucionalizada.
Santo Domingo, R.D., viernes, 18 de noviembre de 2011.

No hay comentarios:
Publicar un comentario