viernes, 25 de noviembre de 2011

¡Pedagogía de la paz! Una revolución sin armas


Paula Joaquín de Hensch 

Sin lugar a dudas vivimos en un universo de violencia. Cada día nos estamos preguntando del rumbo que tomará el mundo en los próximos años: los medios de comunicación, las conversaciones cotidianas, discursos, reuniones, conferencias, congresos…, recogen ampliamente el tema y pregonan la necesidad de la paz; sin embargo, cuando enfrentamos un conflicto, consecuentemente, recurrimos a patrones de violencia, como si esta fuera la única alternativa de manifestarse y restaurar el equilibrio. 

Nos hemos acostumbrados a reaccionar a través de conductas violentas, en vez de recurrir a moldes de paz y conciliación. ¿Como hemos llegado a esta situación? ¿Como podemos romper este hechizo y desblocar estos esquemas a fin de reaccionar con patrones de paz? Ensayemos entender la infraestructura de la violencia, su estructura cultural e histórica, pues comprendiendo su mecanismo y desarmándolo de seguro podremos cimentar nuevas pautas de conductas que nos acerquen al camino de la paz. 

La violencia, no es de ningún modo un rasgo genético de la humanidad es un efecto cultural. No hay que confundirla con la agresividad que es inherente a toda especie viva. Las conductas agresivas aparecen en situaciones de amenaza de territorio, fuentes de alimentación, reproducción o la vida. La violencia no defiende algo vital sino persigue obtener control y poder!! . 

Lamentablemente vivimos como algo normal estructuras sociales malsanas. La mayoría de nuestros símbolos, manifestaciones artísticas, educativa, religiosa, política, cultural.. van cargadas de prejuicios, abusos o, denigración que estimulan la violencia, no se hable de la existente desigualdad social, la injusticia, la marginalidad, el desempleo, coimas y demás lacras sociales que pululan en nuestra sociedad. Vivimos, en una época conflictiva, intolerante, injusta e inestable, donde el poder y la autoridad tienen pasaporte para violentar las masas. 

Aplaudimos las acciones violentas de la policía, autoridades y de la población, relacionadas con las famosas” limpiezas sociales” donde justificamos la violencia como medio de aniquilar criminales y delincuentes sociales y lo vivimos como un procedimiento natural de coexistencia urbana. 

Tenemos que romper con esos patrones de conducta y educarnos a convivir en la paz. Para ello, debemos aprender a generar formas alternativas de reaccionar ante los conflictos, debemos aprender, a conocernos, a auto controlarnos, a canalizar nuestro instinto agresivo y a enfatizar en nuestra cotidianidad los valores morales, democráticos y sociales especialmente aquellos relacionados con el respeto mutuo, la justicia y solidaridad humana. 

Las escuelas, la familia, los grupos sociales comunales, el gobierno, todos somos responsables de promover una convivencia positiva de tolerancia, de respeto y solidaridad, aceptando las diferencias y cosechando lo que algunos llaman la pedagogía de la paz… La convivencia pacífica no es más que esa capacidad de poder vivir juntos, concordando los intereses individuales con los colectivos. Es civismo!! 

En nuestro País la violencia se manifiesta en todas sus faces .Nuestra Patria, está herida y golpeada por la violencia. La encontramos en la avaricia, en el engaño en la desigualdad social, la infidelidad, en la injusticia social y racial…. La educación para la paz y la convivencia requiere un planteamiento mancomunado entre: profesores, alumnos, padres, asociaciones, gobierno y sociedad en general, debemos comprometernos y educarnos en los valores éticos básicos, en el respeto al medio ambiente, a las leyes y crear conciencia en los que nos dirigen y tienen el poder de la importancia de proveer al ciudadano de educación ,trabajo, compromiso urbano, de suprimir el favoritismo, las dadivas… males que impiden desarrollar un hombre autentico y responsable. 

Tiempo atrás en las escuelas dominicanas se impartía un curso de “Moral y Cívica”. Reanudar esos cursos sería un buen comienzo para crear una cultura de convivencia ciudadana pacifica.. 

La situación actual requiere con urgencia una intervención pedagógica, un pensum que contenga diversas materias que nos eduquen y formen para actuar con ecuanimidad, responsabilidad, racionalidad y justicia. Un plan de estudio donde se enseñe los valores morales individuales y sociales, a fin de sembrar en nuestros alumnos y futuras generaciones los gérmenes de justicia, igualdad de derechos y paz, necesarios para neutralizar la delincuencia y la violencia social. (Yverdon, Suiza 24, noviembre 2011) 

Santo Domingo, R.D., viernes, 25 de noviembre de 2011. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Amiga Paula, muy buena reflexion...
Es evidente que estamos viviendo en un proceso de involucion humana, pues nuevamente han aparecido los piratas (Somalia), los crimenes de masas (Serbia Vs Cosovo) o 11 Sep. en New York y como si esto fuera poco hemos visto como en USA todos juntos mirabanos como se aniquilaban a Osama Bin Laden en su residencia, Cadafi, Husein, de la misma forma que en los Senados Romanos aniquilaban a quienes ya no eran utilies para el grupo de poder del momento. En estos dias leyendo un libro llamado "Historia de las Ideas Politicas" entiendo cada vez mas que somo mas salvajes y menos humano. Pues Los griegos decian: Que quiem no era griego o letrado era Barbaro, pero un Barbaro que fuera letrado debia ser considerado como un griego". Te reitero mi total acuerdo con tu reflexion y pido a Dios que te siga dando la iluminacion para expresar tu ideas ... Mis mejores saludos para ti y familia.... Cornelio Perez (Berna, Suiza)

Anónimo dijo...

Gracias mi querida Paula por hacerme participe de tus reflexiones y el acierto de tus ideas al tratar de que logremos un mundo mejor. Lamentablemente desde que el mundo es mundo ha existido la violencia y ha ido empeorando, por qué? tú lo has citado en tu artículo. Ojalá y Dios quiera que con nuestro granito de arena, inculcando esa paz a nuestros hijos, en las escuelas con el curso de "Educación Cívica" (en mi tiempo de escuela se llamaba así) y con otras entidades, podamos contribuir a hacer un mundo de bien. Cariños, Y. Krebs

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