Félix Santana García
Hay hacedores de opinión pública enquistados en diferentes estamentos del gobierno actual, que anteponen sus intereses personales por encima de los intereses de todo un pueblo, ávido de que el dinero que se paga por concepto de impuestos sea invertido con eficiencia y efectividad en los servicios públicos que cotidianamente se demandan.
De ahí que tratan de confundir a letrados e iletrados carentes de cultura económica-financiera, haciéndole ver que los hechos históricos son válidos en el presente, a sabiendas de que el entorno de un país es dinámico, propenso a cambios fluctuantes y sometido a fuerzas económicas turbulentas. El pasado solo sirve de referencia para la toma de decisiones futuras, pero no lo determina.
El hacer comparaciones de un período gubernamental con respecto a otro es sumamente delicado y con facilidad se cae en errores si no se toman en cuenta variable económica-financieras que influyen en una situación determinada. Cada etapa de la vida tiene sus propios problemas.
En lo político se quiere exhibir que el pasado es perenne y que cualquier fracaso del presente tiene bases solidas en el ayer, con el propósito de justificar errores que por falta de capacidad de gestión y liderazgo no han podido ser evitados, enmendados o corregidos.
Es fácil confundir y buscar culpables aduciendo que el presente es una copia fiel de hechos ocurridos en el pasado, cuando cada etapa de la vida y ciclo económico tiene sus propias características. Se vive atribuyéndole errores cometidos a otras personas.
Las presentes autoridades gubernamentales dan muestras a diario de que han perdido el rumbo o visión de futuro, pues no son ni dos ni tres las contradicciones y errores que se cometen creyendo que van por buen camino.
Eh ahí cómo después de haberse escrito en una carta de intención consensuada con el FMI que se aumentaría la tarifa eléctrica en un 18% y hoy se diga que no se está de acuerdo o, que las autoridades dominicanas no firmaron tal misiva o, simplemente decir que tal o cual partido de oposición es culpable de que tales metas no se hayan cumplido, cuando lo escrito, escrito está.
O que los candidatos del oficialismo a la presidencia y vice presidencia de la República nieguen a penas días después de que el primero firmara un documento comprometiéndose en aplicar, en caso de alcanzar la primera magistratura de la nación aumentar, un 4% del PIB a favor de la educación básica. Tal el caso de que para justificar el incumplimiento de las metas fiscales y eléctricas pactadas con el Fondo Monetario Internacional el gobierno explique que debido a errores cometidos por gobiernos anteriores incluyendo hasta el del señor Pedro Santana de 1844, primer presidente de la República Dominicana, no ha sido posible alcanzar las referidas metas.
Lo que sucede es que el pueblo dominicano es testigo hoy en día de un gobierno y partido decadentes, agotados, sin iniciativas y perspectivas, pero que se empecinan en seguir en el poder ha como de lugar, cuando toda una nación reclama un cambio de dirección del aparato del Estado.
Santo Domingo, R.D., lunes, 14 de noviembre de 2011.


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