martes, 20 de diciembre de 2011

Las canastas

AM. De Diario Libre

El 'magnánimo' presidente dominicano Leonel Fernández, en uno de los repartos de proselitismo político que como practica inauguró  Joaquín Balaguer.

El reparto de canastas navideñas no es una prueba de la sensibilidad de un gobernante. Es la prueba de que los niveles de indigencia siguen dramáticamente altos y de que las políticas sociales no funcionan.

La exhibición pública y documentada, con fotógrafos y cámaras recogiendo al detalle cada momento, es además la certificación de que tal generosidad no surge de la bondad del alma sino de la necesidad de autopromocionarse. 

El problema para Fernández es, que en su caso, el discurso que vende fuera y dentro del país es el contrario a estas prácticas. No sorprende que Aristy Castro reparta salamis. Esa es su personalidad, el fundamento de su carrera política. Su única ideología. Pero Leonel se mantuvo en el poder con la promesa de cambio de paradigma, de visión de estadista que pondría al país en la autopista de la información (o algo así). Logró desgastar el contenido y el continente de la palabra "progreso" hasta vaciarla de sentido.

A nombre de Joaquín Balaguer, Rafael Bello Andino y el entonces secretario general del Partido Reformista Social Cristiano, Víctor Gómez Casanova, cuando repartían fundidas. (Foto de DiarioLibre)

Verlo ahora, a unos meses de su salida de la presidencia repartiendo canastas en las desangeladas provincias del suroeste sólo causa desasosiego. Estamos exactamente donde nos encontró en el 96. Un poco más cansados, y bastante más desconfiados. Tristemente, el PLD se ha empeñado en dar categoría institucional a la limosna, sacarla de las parroquias y los salones al Congreso y el Palacio. 

Se dice que Leonel aspira a un puesto internacional, algo que le desean -con muy buenos sentimientos- tanto sus seguidores como sus detractores. 

Santo Domingo, R.D., martes, 20 de diciembre de 2011.

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