domingo, 25 de diciembre de 2011

Palabra de poeta


Rafael Peralta Romero 

Lo vi conversar con Bruno Rosario Candelier en su oficina de la Academia Dominicana de Lengua. Lo oí y lo vi. Pude percibir con ambos sentidos lo pequeño que se cree en relación con la poesía. Ahí donde dijo que ama la poesía y que quisiera dedicarse a ella por completo. 

Luego habló en el salón de conferencias, como estaba pautado, y se le oyó decir que no se siente vanidoso de lo que ha hecho en la creación literaria. No negó la tentación de la vanidad en las otras ramas del quehacer intelectual en las que incursiona, como es el análisis e interpretación de los fenómenos sociales. 

Pero el director de la Academia, Rosario Candelier, se lo advirtió: Usted ama la poesía, exalta la palabra y trabaja bellamente la imagen, usted tiene el don de la poesía. Su timidez frente a la poesía, no es tal timidez, sino respeto por ella. Tolentino tiene otras creaciones inéditas y dijo que desea dedicarse a la poesía. 

Hugo Tolentino Dipp se presentó tímidamente a la sede de la Academia de la Lengua, invitado por el director de esa Corporación. Aclaró que sólo Rosario Candelier podía lograr su actuación como lector de su propia creación poética. Antes de iniciar el acto se percató de que pocas personas fueron invitadas. Sonriente, dijo que así era mejor, pues menos riguroso sería el escrutinio. 

Tolentino es bien conocido por su labor académica. Ha sido profesor y rector universitario. Se conoce como investigador y autor de libros sobre historia y tópicos sobre la identidad dominicana. Ha sido y es militante político, del lado de la democracia. Diputado y presidente de la Cámara. Ministro de Relaciones Exteriores. 

Teme decirlo, pero es poeta. Ha publicado “Vocablos” y ahora muestra “Palabra nueva”, que no llega a poner en circulación. No se siente posicionado en la poesía. Se considera un atrevido. Leyó una selección de sus poemas y fue franqueado por Rosario Candelier, crítico y lingüista, y José Enrique García, poeta y novelista, quienes emitieron atildados juicios sobre la obra de creación de Tolentino. 

En verdad se trata de una poesía vigorosa, que se deja sentir, que puede ser recitada, leída o cantada. El director de la Academia destacó el valor de las palabras en la poesía de Tolentino. De hecho, sus dos poemarios publicados hacen énfasis en “vocablos” y “palabra”. El culto a la palabra está demostrado. 

Ojalá la alentadora exhortación del maestro Rosario Candelier impulse a Hugo Tolentino Dipp a cambiar su percepción y admitir que produce una poesía digna de llamarse y gozarse como tal, en la que la imagen es el producto resultante de la travesura de la palabra y la imaginación. Como el poema dedicado a la poeta Soledad Álvarez, que da título a este artículo.

Santo Domingo, R.D., 24 de diciembre de 2011.

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