José Antonio Torres
La sociedad dominicana marcha hacia una descomposición acelerada, pero el flagelo de la droga y la rampante corrupción son los dos problemas fundamentales. Esto ha sido comprobado en todos los estudios realizados por organismos nacionales e internacionales.
El pasado 14 de noviembre, el procurador general de Estados Unidos, Eric Himpton Holder, visitó el país para reunirse con el procurador Radhamés Jiménez y el presidente Leonel Fernández. Se dijo a la prensa que la repentina visita fue para distribuir los bienes incautados a los hermanos Benítez, pero eso nadie con dos dedos de frente lo cree.
Eric Himpton Holder.
Después de la visita del funcionario de justicia estadounidense, en el país han sido decomisado miles de kilos de cocaína y heroína, pero lo más grave de todo es que en uno y otro caso, siempre hubo miembros de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) involucrados.
También hay que reconocer que la respuesta ha sido enérgica, pero no lo suficiente para intimidar a los que quedan. Muchos militares adscritos a la DNCD exhiben fortunas que no podrían justificar siquiera ante el más ingenuo de los mortales.
También es importante saber qué pasa en la DNCD que cuando incautan un alijo importante de drogas, casi nunca apresan personas y cuando lo hacen no revelan los nombres de los involucrados; contrario a lo que sucede cuando los detenidos provienen de barrios marginados.
En el organismo antidrogas hace falta una limpieza interna, como también cambios en su política informativa, de modo que tal y como establece la Constitución haya un criterio de igualdad.
Santo Domingo, R.D., martes, 20 de diciembre de 2011.

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