Luis R. Decamps R
No ha importado que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el gobierno del presidente Leonel Fernández se hayan constituido en una monstruosa corporación político-económica cuyos tentáculos corruptores son omnipresentes en casi todos los rincones de la sociedad de hoy: los muestreos populares directos en radio y televisión continúan indicando inequívocamente que Hipólito Mejìa vencerá a Danilo Medina en las elecciones del próximo 20 de mayo.
No ha importado que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el gobierno del presidente Leonel Fernández hayan encargado y financiado con recursos de origen bastardo un celemín de encuestas apócrifas y embusteras (incluyendo algunas hechas en el exterior llenando formularios logados, es decir, sin hacer trabajo de campo en el territorio nacional): la percepción generalizada en el país palpitante del diario acontecer es la de que Hipólito Mejìa vencerá a Danilo Medina en las elecciones del próximo 20 de mayo.
No ha importado que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el gobierno del presidente Leonel Fernández hayan construido con dinero del Estado un poderoso aparato de propaganda, publicidad y manipulación de conciencia (como en los mejores tiempos del totalitarismo de Estado del siglo XX): los estudios independientes de preferencias electorales siguen señalando indeclinablemente que Hipólito Mejìa vencerá a Danilo Medina en las elecciones del próximo 20 de mayo.
No ha importado que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el gobierno del presidente Leonel Fernández hayan hilvanado con base en la empleomanía pública y el dinero del contribuyente (repartido en los cuatro puntos cardinales a puñados y gritos como botín de corsarios) una entreverada madeja de alianza políticas cupulares: entre las organizaciones partidistas, los militantes sociales, las estructuras gremiales y los líderes sectoriales del país hay consenso en lo atinente a que Hipólito Mejìa vencerá a Danilo Medina en las elecciones del próximo 20 de mayo.
No ha importado que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el gobierno del presidente Leonel Fernández se hayan prevalido de su aplastante mayoría congresual para imponer una Constitución a su medida, elegir una Cámara de Cuentas pelele y escoger una Junta Central Electoral francamente afiliada a sus designios políticos: de punta a punta en toda la geografía nacional persiste el extendido convencimiento de que Hipólito Mejìa vencerá a Danilo Medina en las elecciones del próximo 20 de mayo.
No ha importado que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el gobierno del presidente Leonel Fernández hayan abusado de su mayoría mecánica en el Consejo Nacional de la Magistratura para colocar militantes sectarios en la Suprema Corte de Justicia, elegir un Tribunal Constitucional con precarias referencias doctrinarias y seleccionar un Tribunal Superior Electoral políticamente parcializad muy poca gente en el país (incluyendo a peledeìstas no fanatizados y a servidores públicos hastiados de la petulancia y el boato de sus jefes) alberga dudas respecto a que Hipólito Mejìa vencerá a Danilo Medina en las elecciones del próximo 20 de mayo.
No ha importado que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el gobierno del presidente Leonel Fernández hayan alquilado el apoyo de algunos artistas, intelectuales y hacedores de opinión por medio de jugosas prebendas y canonjías administrativas: la mayoría de la gente de sentimiento y pensamiento, lo mismo que los observadores políticos objetivos del país, han insistido en manifestar abiertamente su creencia de que Hipólito Mejìa vencerá a Danilo Medina en las elecciones del próximo 20 de mayo.
No ha importado que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el gobierno del presidente Leonel Fernández hayan obligado a hacer campaña o a manifestar adhesión a buena parte de quienes se benefician actualmente de las políticas clientelares patrocinadas desde el Estad el grueso de los empresarios, los trabajadores, los estudiantes, las amas de casa, los profesionales, la gente de clase media y los desempleados del país entienden que Hipólito Mejìa vencerá a Danilo Medina en las elecciones del próximo 20 de mayo.
No ha importado que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el gobierno del presidente Leonel Fernández hayan hecho uso delictuoso e indiscriminado de los recursos públicos (facilidades físicas, caudales, vehículos, combustibles, etcétera) en la campaña electoral más apabullante y costosa de la historia dominicana: la gente de carne y hueso de este país tiene decidido que Hipólito Mejìa vencerá a Danilo Medina en las elecciones del próximo 20 de mayo.
No ha importado que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el gobierno del presidente Leonel Fernández se hayan desbocado a lo largo y ancho de toda nuestra media isla ofreciendo villas, castillos, cheques y promesas para tratar de comprar el apoyo de adversarios, opositores, neutrales e individuos influyentes de toda la laya: es la mayoría de la nación la que ha determinado que Hipólito Mejìa vencerá a Danilo Medina en las elecciones del próximo 20 de mayo.
Nadie de eso ha importado, valga la insistencia, por una razón simple: la candidatura de Danilo Medina opera a contracorriente del devenir en tanto representa lo que es hoy abominado y demanda ser superado radicalmente por casi toda la colectividad dominicana, mientras que, por el contrario, la de Hipólito Mejìa avanza impulsada por los vientos indetenibles de la historia porque encarna la voluntad irreductible de cambio y la imperiosa necesidad de nuevo rumbo que actualmente laten en lo hondo del alma nacional.
Sencillamente, el país está cansado de la arrogancia, la ineptitud, la indolencia, las engañifas y la postura depredadora de los peledeistas en el poder, y piensa y siente que una eventual victoria electoral de Danilo Medina (improbable porque los pueblos ni son masoquistas ni se suicidan) no entrañaría cambio alguno sino que, a la inversa, significaría la continuación pura y mera del mismo partido, la misma gente, los mismos lambiscones y la misma forma de gobernar en la cosa pública.
Los dominicanos no contaminados por el oro corruptor del peledeìsmo (que constituyen la mayoría de los que amamos este terruño) están concientes (sea por hondura de sentimiento, sea por rigor de razonamiento o sea por elemental intuición) de que en estos momentos vivimos en una virtual dictadura constitucional, y saben a ciencia cierta que sólo la victoria de Hipólito Mejìa y el PRD podría evitar que este régimen fastuoso, putrefacto y vergonzoso (que regentan el PLD, Leonel Fernández, Danilo Medina y la insaciable “nomenclatura” que los acompaña) termine transfigurándose en una verdadera tiranía institucional.
Por eso, al margen de las militancias banderizas y más allá de las apuestas ideológicas y conceptuales, el candidato presidencial del PRD es hoy el elegido de la gente para que derrote al asfixiante y purulento peledeìsmo gobernante, es el hombre de este “momento temporis”, es el líder que personifica el cambio político necesario, es el gobernante que quieren las multitudes y anhelan los sectores productivos no maleados del país, es el preferido de los dominicanos y las dominicanas que creen en el presente y el futuro de la nación… Y eso, definitivamente, eso no podrá deshacerlo ni la propaganda oficial ni el dinero malhabido ni el uso abusivo de la logística del poder.
Hipólito Mejìa es el elegido del pueblo en esta hora crucial de la historia dominicana: tal es la verdad monda y lironda, y todo lo restante es engañifa, sueño, deseo o simple quimera de mala ralea.
Santo Domingo, R.D., miercoles, 25 de abril de 2012.



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