Teófilo Quico Tabar
El derecho a elegir tiene un carácter inconmensurable para la ciudadanía, pues al momento de las elecciones, aunque se diga y repita, es de los pocos actos o momentos en donde todos los ciudadanos valemos igual. Lo mismo que cuando morimos donde la diferencia solo está en los ataúdes y el sepelio, o cuando oramos, lo diferente es el lugar donde se realiza la invocación. Son acciones o momentos que debemos respetar, porque por obra divina o humana alcanzamos la igualdad, aunque lamentablemente todavía hoy contamos con muchas personas que sienten que se les conculcan constantemente sus derechos a la igualdad con los demás seres humanos.
Solo hay que analizar los estudios y encuestas que se realizan para ver que una cantidad considerable de personas sienten y se manifiestan en el sentido de que son irrespetadas o subestimadas por su situación económica, apariencia física, edad, educación, forma de vestir, religión, sexo, color, situación económica, vestimenta e incluso color; sin embargo, al momento de las elecciones todo el mundo vale igual y en un sistema como el nuestro donde se gana con el 50% mas uno de los votos emitidos, cualquier persona, no importa las características establecidas anteriormente, hombre, mujer, rico, pobre, blanco, indio, bien vestido o no, sencillamente puede decidir el destino de la nación.
Representa un gran momento para los que tenemos la ocasión de participar en un evento sin distinción de clases sociales, económicas o religiosas, ya que todos al ejercer el sufragio, podemos contribuir de acuerdo con nuestras conciencias a enrumbar el país por el camino de hemos decidido, la mayoría de forma voluntaria, aunque otros influenciados por el uso de metodologías antidemocráticas y violatorias de la dignidad humana, sin embargo, llega el momento en que la voluntad se puede manifestar sin que nadie pueda interferir en nuestra decisión.
Quiero recalcar que todo cuanto se haga contrario a la libre expresión de esa voluntad, violenta la esencia misma de la democracia y debe ser rechazado por todos los que tenemos conciencia y respetamos el derecho del pueblo, no solo porque está consagrado en la Constitución, sino porque la libertad de decidir por lo que entendamos mas conveniente, es un derecho justo antes que legal, mucho más cuando así esta establecido.
Pero democracia no es solo votar el día de las elecciones, sino respetar todas las normas establecidas comenzando por el Gobierno y la Junta, eliminando cualquier obstáculo que provoque ruidos por simple que se considere, que de alguna forma empañe la transparencia absoluta del proceso.
A dos semanas para el día 20 la Junta Central Electoral debe hacer cuanto esté a su alcance para que Participación Ciudadana que ha estado presente en los últimos eventos electorales, pueda participar y darle mayor brillo y lucidez al proceso.
Cordura y sensatez deben imponerse y actuar como lo recomendó el gran peruano Héctor Cornejo Chávez: “Hay que actuar con el corazón ardiente pero con la mente fría”.
Santo Domingo, R.D., jueves, 03 de mayo de 2012.

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