Julio Cury
Vergonzoso, es el término apropiado para definir lo sucedido el 20 de mayo. ¿Compra y venta de cédulas alejada de la clandestinidad? No poca gente sospechaba que esa denuncia recurrente era leyenda, pero esta vez muchos fueron testigos del negocio, con la agravante de que quienes estaban pagando la abstención se protegían de los rayos de sol en elegantes carpas blancas, el color de los contrarios. ¡Vaya descaro!
Los días por venir se encargarán de dar la razón a quienes decidimos no vender nuestros sueños. La pena es que todos, los que sí y los que no, nos someteremos a cuatro años más de inverecundia disfrazada de saco y corbata, de renovados abusos y excesos que nos llevarán a pegar el grito al cielo. El aumento de los impuestos para cubrir el déficit fiscal acumulado durante estos cinco meses, será el primer tema en subir al escenario, para darle paso al incremento de la tarifa eléctrica, a la depreciación del tipo de cambio y, finalmente, a la inflación.
La mañana del 21 de mayo me llevé la sorpresa de que nadie estaba celebrando. Calles desérticas, rostros que reflejaban desilusión, y un silencio que anticipaba tiempos peores. Pero no tenemos de otra: sentarnos a contemplar desde las gradas el espectáculo del “cambio seguro”, que, aunque nada nuevo tiene que ofrecer, comenzará a las diez de la mañana del 16 de agosto.
Santo Domingo, R.D., miercoles, 30 de mayo de 2012.

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