Eduardo Álvarez
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Las encuestas Gallup nunca han acertado, tratándose del PRD. Esta vez, como en las anteriores, sus números persiguen bajar la moral de los seguidores, simpatizantes y aliados del presidente Hipólito Mejía. Cometido suficiente y oportunamente sofocado por latozuda realidad expresada en el clamor de un pueblo que repudia al PLD y todo lo que representa.
El buen animo vale su peso en oro. Esto explica que los partes de guerra sean falsificados por los perdidosos a los fines de golpear y disminuir el encendido entusiasmo de los alegres contrarios.
El evidente desenlace de esta batalla electoral, empuja al PLD y aliados a utilizar el recursos de la propaganda, menguadas sus fuerzas como están. Mentir acerca de las bajas en el frente enemigo y áreas ocupadas les permite ganar tiempo para reagrupar una militancia decaída y en franca desbandada.
Sin un mínimo argumento convincente a su favor, recurren al chisme y el acoso contra el candidato Hipólito Mejía. Desenfrenado oficio de fariseos que lo convierte en la victima principal de un régimen que hace varios meses viene dando claras señales de su vocación dictatorial. [El presidente de la Cámara de Diputado y alto diligente del PLD, Abel Martínez, se declara partidario de una dictadura constitucional. Habla un vocero autorizado, como para que no quepa la menor duda].
El miente, miente, miente, que algo queda podría funcionarles si sus adversarios se creyeran esas mentiras y respondieran de igual forma al acoso contra el candidato Mejía. Pero ladesesperación siempre ha sido traicionera. La campaña sucia de Danilo sólo ha servido para dejar al denudo su frágil posición, complicidad con la corrupción y la inocultable sordidez envuelta en sus propósitos.
A pesar de que el PLD apuesta a la mala memoria y falta de cordura, la gente sana, llana, de a pies, tiene dos dedos de frente, y sabe que el candidato blanco es un hombre sano, sincero como el que más y lleno de la mejor buena fe.
Que no va muy lejos ni tiene pesos en la lengua para cantarle tres verdades a la banda política que ha asaltado el Estado para enriquecerse y adueñarse de todos los poderes como garantía de impunidad y permanencia. Este 20 de mayo vamos a ver si el gas pela.
Hasta tanto, mantengamos la fe, con la frente en alto y confiados en la victoria del pueblo, que es como decir la de Hipólito. ¡El buen animo vale lo que pesa en oro!
Santo Domingo, R.D., jueves, 03 de mayo de 2012.


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