domingo, 27 de mayo de 2012

Hasta Dios quiso tener madre


Madre es derroche de ternura y voz que corre a acariciar las heridas. El Día de las Madres se originó en la antigua Grecia y se festeja en todo el mundo. República Dominicana lo celebra el último domingo de mayo 

RAFAEL PERALTA ROMERO

Es el ser más aproximado a Dios porque le da continuidad a su obra creadora. Pero además tiene mucho del Creador  por la anchura de su amor.

Se considera la obra maestra de Dios, quien  tan entusiasmado se sintió, que hasta Él mismo que quiso tener la suya.

Está hecha de manos, corazón y sentimientos y tal parece que tiene múltiples ojos, cuando de sus criaturas se trata. Porque es material, pero tiene función angelical.

Madre es el origen de la vida y todo cuanto vive y respira ha partido de ella, sin ignorar que las cosas materiales  parten también en muchos casos de una matriz.

“Madre aunque sea de bejuco”, enseña  el refranero popular. Y las artes en todo el mundo, en todos los tiempos, la han tenido como tema para exaltar su dedicación y entrega.

No siempre se estima el tesoro invaluable que representa  su  magnífica combinación de ternura  con  la rigidez de sus correcciones.

Doña Matilde Rubiera-Aybar de Almonte, nacida en La Delgada, Santiago, el 18 de marzo de 1907; casada con don Tomas A. Almonte Gabriel (ambos fallecidos). Sentaron reales en Villa Riva, Prov. Duarte.

El hecho de que sus manos y sus caricias derraman bálsamos que curan heridas y aplacan  dolores, permite  que  no siempre se le valore en la dimensión exacta.

Cuando desaparece, qué no dar, qué no hacer para retornarla. Entonces se le quiere de otro modo.

República Dominicana festeja hoy el día de las madres: canciones, poemas, flores,  regalos, besos, almuerzos y buenas intenciones habrá en abundancia. Y nada será suficiente.

Hay una leyenda, hecha relato y también poema, que circula en variadas versiones en el mundo. “Amor de madre”  ha titulado la suya el poeta  Joaquín Dicenta.

Cuenta la historia de un joven  cuya esposa le pidió el corazón de su madre, con quien tenía   rencores. Con resabios, el hombre aceptó y  arrancó  a su madre el órgano vital.   Presuroso acudió a mostrarlo a la insensata consorte. 

Este es el final:

 “ Aguijoneado corrió  por la fiebre y el deseo/ pero al llegar tropezó y por el suelo rodó con su espantoso trofeo. / Y al dar en el pavimento  ese ensangrentado lío/ murmuró con tierno acento: /  ¿Te has hecho daño, hijo mío?”

MADRE

Lejos de ti soy un pez con el agua prohibida; lejos de ti transito la desolación de un bosque incendiado.

Sin ti, madre, la soledad se me enrosca en el cuello y me chupa la existencia.

LA FRASE

“A Dios sólo le pido salud, que no está muy buena, para ver a mis nietos grandes”.

Rosa Valdez

De Villa Mella, tiene tres hijos.

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