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Un diario que durante estos pasados comicios electorales hizo malabares para aparentar que mantenía el equilibrio --pero al que a cada rato se le salía el refajo por razones obvias que no viene al caso enumerar--, la tenia cogida contra el PRD y su candidato Hipólito Mejía, a quienes frecuentemente ridiculizaba en sus caricaturas.
Comportamiento este que, por exagerado, no debe usarse para con ningún candidato ni partido, sea del bando que sea; toda vez que el mismo contribuye a socavar las instituciones, así como la imagen de los posibles candidatos a la presidencia. Y por además parcializado, en momentos cruciales de una campaña electoral.
Ese mismo diario gratuito, que se ha erigido en defensor de los valores haciendo buenos aportes en ese sentido, contrariamente, exhibe una doble moral al presentar una caricatura en la que una supuesta “nueva generación” de perredeístas, pide la jubilación política de sus dirigentes fundadores, --quienes tendrían que ser considerados como la “vieja generación”-- y a quienes califican de “viejos turpenes”.
Veo con pesar como algunas personas no tienen ningún reparo al referirse a dirigentes con un bien ganado prestigio y fama; en su mayoría destacados intelectuales; políticos honestos, equilibrados, mesurados; a quienes no se les pueden hacer ninguno de los cuestionamientos a que son acreedores una buena camada de políticos de la “nueva generación”.
Sabemos que los ideólogos de la caricatura al hablar de nueva generación no se están refiriendo, obviamente, al joven Luis Abinader, ex candidato a la vicepresidencia; ni tampoco a otros destacados militantes y simpatizantes muy jóvenes que apoyaron la candidatura de Hipólito Mejía.
Así que cabria preguntarles a esos “imparciales opinantes”, a cual nueva generación de perredeístas es a la que ellos se refieren.
¿Será tal vez a algunos “modelos de virtudes a imitar”, tal como el joven que antes era reformista y, como por arte de magia se ganó una diputación, al ser traído por los pelos al PRD por Miguel Vargas, tal como este ultimo hiciera con otras imposiciones que le llevaron a perder la candidatura presidencial dentro de su partido?
¿Ese camaleoncito que, junto a otros diputados hicieron rueda de prensa para “denunciar” que querían matar a Miguel Vargas, y que no movieron una paja para llevar al triunfo al PRD, obedeciendo a lineamientos trazados en ese sentido?
Ya de eso no hablan pues el objetivo principal ha sido logrado, y ¡claro!, esos patriotas ya tenían amarrada su diputación por seis años. Ahora viene el plan B, que consiste en quedarse con el partido y para ello contaran también con la JCE.
Ellos ganan pero pierde la democracia. Y de esto, ningún sector sensato puede hacerse cómplice.
Los que ahora analizan con tanta solicitud las causas de la derrota de Hipólito Mejía, no se detuvieron a hacer lo propio cuando Miguel Vargas perdió su candidatura a la presidencia, creando una crisis a lo interno del PRD que fue muy bien aprovechada por el oficialismo.
Nadie como él hizo el ridículo en esa ocasión ante la derrota. Pero, como había planes ocultos a futuro, amarrados con el oficialismo, se le perdonó la bellaquería.
Hoy, el periódico de las caricaturas de marras, sin embargo, cita a Francisco Peynado como un modelo de buen candidato perdedor,--y ciertamente lo fue—pero usa el ejemplo para, nuevamente, cargar el dado a Hipólito Mejía, quien tuvo el tino suficiente para evitar una desgracia en este país.
Y ustedes verán cómo siguen los comentarios en contra del candidato más votado en las recién pasadas elecciones, solo para favorecer que Miguel Vargas se quede con,--o destruya-- ese partido.
Así lograrían que se salga con la suya el sector aliado de Miguel Vargas; ese mismo que a lo interno del PLD, adversó a Danilo Medina, el hoy Presidente electo del país.
De esta forma, se matan dos pájaros de un tiro: le dificultan la gobernabilidad a Medina y la alianza blanca-morada se garantiza la vuelta al poder en el 2016.
Así no se vale. Con actitudes, acciones y comentarios tan parcializados no se contribuye para nada ni con la tranquilidad social ni con el reforzamiento de esta debilitada democracia.
Con este inmediatismo estamos criando cuervos que luego nos sacaran los ojos a todos. Debemos pensar antes de nada, en la clase de país que estamos dejando a nuestros hijos y nietos.
Dejemos en su puesto a los mayores. Como consejeros y como referente moral para la presente generación. Y como un ente de equilibrio y mesura. Porque, lamentablemente, buena parte del relevo generacional, no nos esta llegando bien de fabrica.
Santo Domingo, R.D., miercoles, 30 de mayo de 2012.


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