sábado, 21 de julio de 2012

Identidad dominicana entre la negación y la expresión


TAHIRA VARGAS GARCÍA

La reflexión sobre la identidad de la población dominicana de ascendencia haitiana que se plasma en este artículo se extrae del estudio de Vargas T. (2010)  “Procesos de integración y construcción de identidad de la población dominicana de ascendencia haitiana de segunda y tercera generación” publicado por el Servicio Jesuita de Refugiados y Migrantes.

La población dominicana de ascendencia haitiana se define dominicana, se siente dominicana y ha construido su identidad cultural desde la dominicanidad desde sus procesos de socialización y enculturación, donde las redes sociales y las relaciones primarias juegan un papel fundamental.

Su sentido de pertenencia al territorio se plasma en sus historias de vida, la referencia a la niñez se hace imprescindible para entenderlo, nacieron en el país, se criaron  y no han salido de su comunidad en barrios y pueblos del país.

Su inserción en el tejido social sostenido en las redes sociales de apoyo y solidaridad es un eje fundamental de enculturación. Esta población forma parte del tejido de redes sociales que existen en sus comunidades y muchos de los acontecimientos significativos de sus vidas están marcadas por estas redes como son: obtención de trabajos, apoyo en casos de enfermedad, préstamos de dinero, intercambio de favores y servicios.

El flujo cultural de pautas y patrones sociales es posible porque la población dominicana de ascendencia haitiana no vive separada, sus vecinos, vecinas, amigos/as, novios/as y cónyuges provienen de población dominicana con o sin origen haitiano.

Estas relaciones fluidas se mezclan con: exclusiones, discriminaciones y  violencia. La población dominicana de ascendencia haitiana vive continuamente situaciones de exclusión que le impide ejercer sus derechos fundamentales como el derecho a la educación, a un empleo, vivienda, acceso a servicios, justicia y  a una vida digna.

Son víctimas del despojo de su nacionalidad con la negación de la renovación de sus actas de nacimiento que los declara como dominicano/a o simplemente se les ha negado su acta de nacimiento por ser hijos/as de haitianos/as o de dominicanos/as sin documentos.

Esta situación está afectando su identidad. Ellos se definen y asumen dominicanos/as pero viven en una continua presión social de negación de su identidad lo que afecta la identidad de sus hijos e hijas y sus posibilidades de acceso a oportunidades para su desarrollo humano.

Definitivamente la población dominicana de ascendencia haitiana vive en una difícil situación de identidad negada y despojada. Una población con una identidad dominicana fortalecida en sus prácticas, rasgos culturales y en la convivencia cotidiana. Sin embargo, se mantiene amenazada y excluida de sus derechos cívicos y sociales y es calificada como  “extranjera” en su propia tierra.

Santo Domingo, R.D., sabado, 21 de julio de 2012.


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