Félix Santana García
En los últimos meses del año que discurre en la República Dominicana se ha acentuado con mayor ahínco, como nunca antes, el debate sobre el manejo de las finanzas públicas a raíz de que el país ha sido víctima de una mala gestión financiera extrema, en el lapso de los recién transcurridos ocho años de gobierno del Partido de Liberación Dominicana.
Esta situación se ha profundizado mucho más por el hecho de que el incumbente de la cosa pública del período 2004-2012 quiso mediante una alocución dirigida a toda la nación justificar el porqué las finanzas públicas sufrieron un deterioro tan pronunciado hasta alcanzar una diferencia negativa de RD$187,000 millones entre lo ingresado y gastado.
La señalada cifra es muy significativa al saberse que la mayor parte de la misma se erogó en la postrimería del gobierno del señor Leonel Fernández Reyna.
En el señalado discurso el señor Fernández esgrimió una serie de argumentos para tratar de explicar el porqué del exceso de gastos sobre la creciente suma de ingresos que dicha administración manejó, que dicho sea de paso, se ha demostrado hasta la saciedad que ha sido el gobierno que más recursos ha manejado en la historia de la República Dominicana.
Con poco esfuerzo se puede entender que el gerente de la administración pública del referido período demostró poca eficiencia y efectividad en el desempeño de sus funciones.
El cociente intelectual, también denominado coeficiente intelectual o CI en forma abreviada (en alemán Intelligenz-Quotient, IQ), es una puntuación, resultado de alguno de los test estandarizados diseñados para medir la inteligencia. Fue empleado por primera vez por el psicólogo alemán William Stern en 1912.
Al violarse los preceptos elementales del A, B, C de las finanzas y la Constitución de la República, deja mucho que decir sobre la competencia de una persona para desempeñarse una vez más como administrador de un país, de donde se desprende que el señor Fernández ha demostrado en los hechos que no es confiable ni competente en el manejo de recursos financieros.
El coeficiente de inteligencia es la capacidad de una persona para interpretar los estímulos internos y externos y poder adaptarse a las diferentes circunstancias de la vida. Coeficiente que es uniforme en las diferentes actividades a las que la persona se dedica, pero depende de los intereses a los cuales sirve. De manera que la inteligencia se puede utilizar para el bien o para el mal.
En este caso se puede colegir que el señor Fernández no aplicó del todo su inteligencia a favor del bien común sino a servirse de la misma para satisfacer sus intereses personales de forma egocéntrica.
Que pena que no pensó en los demás, violando uno de los principios más relevantes que caracterizan el comportamiento de un buen líder que es el de granjearse la confianza de los demás a través de la empatía, poniéndose en lugar de los otros, o entregándose por entero a defender los intereses de un pueblo.
El mal manejo de los recursos que se le confiaron durante los últimos ocho años hará que todo un pueblo tenga que emplearse a fondo para reponer el dinero gastado sin ninguna planificación. Es como haber puesto dinero en manos de un niño vanidoso y sin uso de razón.

El gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, negó que la entidad recibiera 49 mil millones -como dijera Fernández, sino un total de 11 mil millones.
Es cierto que es importante en una gestión contar con buenos colaboradores, pero no menos cierto es que hay que tener la competencia para seleccionarlos y dirigirlos.
Entre las consecuencias económico-financieras de un mal e incompetente presidente de un país se pueden mencionar: la improductividad, mala calidad y mal servicio, gastos operacionales del gobierno más elevados que los factibles, desperdicios y desaprovechamiento de recursos, falta de competitividad, desaparición de empresas, alto desempleo, baja calidad de vida, entre otros.
De lo anterior se desprende: frustración, incertidumbre, burocracia excesiva, injusticia, inequidad, inmoralidad y corrupción, indiferencia, pasividad y resignación, estancamiento y subdesarrollo.
Un país casi entero no puede estar equivocado al rechazar la Reforma Tributaria que el gobierno del señor Danilo Medina Sánchez aplicará a la mala o la buena con el fin de corregir los entuertos que la pasada administración dejó de herencia a los dominicanos.
Como se ha podido leer, una mala gestión financiera se paga con muchos sacrificios, por lo que es importante que el pueblo aprenda a no repetir los mismos errores al escoger a sus gobernantes que como los del partido en el gobierno solo piensan satisfacer sus necesidades.
Santo Domingo, R.D., domingo, 18 de noviembre de 2012.


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