domingo, 4 de diciembre de 2011

“Mejor no batan eso”


CON MIS OJOS//
María Isabel Soldevila

No batan eso. No se metan en eso. No inventen mucho. Impunidad. Corrupción.

Complicidad. Normalización de lo mal hecho. Ya lo sospechábamos, pero confirmar que las denuncias de involucramiento del narcotráfico en la política se tratan poniendo compresas frías al paciente para que no se queme, preocupa, asusta.

En la región, la experiencia ha sido terrible. Desde que se lavan dineros sucios con la política se entroniza en el poder la más desgarradora y cruel de las mafias.

Aunque hay carteles de todo tipo (políticos, económicos, de alta alcurnia, de drogas, de armas, de influencias) el narcotráfico se convierte en la carcoma que más rápidamente acaba con la madera social de un país, y sobre todo cuando halla uno de escasa institucionalidad. La presente campaña presidencial, iniciada a destiempo y con inversión multimillonaria, comienza a cosechar escándalos ideológicos (el trujillismo trasnochado de Hipólito Mejía) pero también legales, con la denuncia de que un narcotraficante extraditable andaba como un príncipe escoltado por autoridades actuales favoreciendo ahora la campaña del principal opositor, cuando en 2004 lo habría hecho para el actual mandatario.

Todos cómplices, todos callados. ¿Qué ha pasado? ¿Qué pasará? ¿Abrirán los tribunales una investigación profunda que abra las arcas de los partidos políticos? En países donde se rinde cuentas, hasta regalar un camión de basura puede generar problemas. William Lantígua, dominicano y primer alcalde latino de Laurence, Massachusetts, se vio en medio de una investigación federal en junio por haber enviado un camión de basura a Tenares, de donde vienen muchos de sus votantes. Se sospechaba que había usado el cargo para conseguir donaciones y favorecer su carrera. Y eso es ilegal. Sí, ilegal; aunque aquí ya todo parezca legítimo.

Santo Domingo, R.D., domingo, 04 de diciembre de 2011.

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