Radhamés Gómez Sánchez
Interesante debate ha abierto el ministro de Hacienda, que denominó mitómanos a los economistas del Partido Revolucionario Dominicano.
Es interesante el debate porque permite identificar al vuelo quién ha sido mitómano en esta media isla.
La cuenta empieza por un "E pá lante que vamo", que como fórmula mágica se le vendió al pueblo de este país para salir de sus precariedades y miserias.
Mitomanía es tendencia a desfigurar la realidad, engrandeciéndola y además es adoración e idolatría por personajes famosos.
Mitomaníacos", más que mitómanos, son los que le vendieron al pueblo la solución de todas sus miserias, para profundizarlas y agigantarlas mientras el pá lante se cumplió sólo con la burocracia que disfruta de lujosos restaurantes.
El boato, el lujo y el dispendio del clan gubernamental contrasta la dramática necesidad, la miseria creciente y la incertidumbre de la mayoría del pueblo.
Dígaseme si acaso no es mitomanía hablar por cinco años de barrio seguro en un país entero inseguro, en vilo. Hoy por hoy el dominicano no se siente seguro en su casa, no se siente seguro en las calles, ni está seguro en su trabajo.
Es tal sensación de desprotección y precariedad, que muchos dominicanos establecidos en Haití afirman sentirse allí más confiados, seguros y protegidos.
Pero todavía se habla de Barrio Seguro. Y son capaces de citar eso como un logro del gobierno. Similar al de luz 24 horas.
El debate planteado por Vicente Bengoa, ministro de Hacienda, tiene múltiples aristas; mucho por dónde cortar.
Aparte del pá’lante, el barrio seguro, o la luz 24 horas, le vendieron al dominicano la falsa sensación de estabilidad conseguida con un grosero endeudamiento internacional y doméstico sin precedentes en la historia republicana. La deuda pública la han duplicado de forma irresponsable los mismos que alegaban anteriormente que estaba agotada la capacidad de endeudamiento.
Desde junio del año pasado, después que la Shell decidió dejarle al Estado la Refinería Dominicana de Petróleo, le vendieron al pueblo la idea de que el gobierno venezolano de Chávez sería el nuevo socio, y que el estadista sudamericano vendría a firmar el contrato de compra-venta del 49 por ciento de las acciones.
Tres veces anunciaron que Chávez vendría a firmar, y Bengoa junto a otros camajanes de este gobierno cucañero e irresponsable suscribió un mensaje al país diciendo que Venezuela pagaría su adquisición con tres meses de factura petrolera.
Tres desaires del presidente Chávez, y anunciaron que vendría el ministro de energía a firmar el contrato. Después, que sería el presidente de Petróleos Venezolanos S.A., más tarde vendría a firmar el gerente de PEDEVESA y finalmente el propio Bengoa iría a firmar el contrato a Caracas.
Nada de eso pasó, pero el ministro de energía venezolano anunció en Caracas que el gobierno de su país había desestimado la operación. A nadie le informaron ni por cortesía de la decisión. ¿Mitomanía?
Alguien desfigura la realidad consistentemente en la República Dominicana, pero no hay que buscar mitomanías en otro sitio que no sea en donde hay mitómanos, o más apropiadamente "mitomaníacos". En el Cibao les decimos ‘jabladores’.
Mitomaníacos incapaces de informar auténticamente, con la transparencia que demandan la ley y los tiempos, de sus tantas operaciones que debe el ciudadano intuir, imaginar, presuponer incluso.
Es larguísima la cadena de mitomanías de esta gavilla cucañera que ha desvalijado al país, acumulando fortunas fabulosas, mitológicas, inimaginables hace tan sólo dos o tres lustros. Díganme entonces dónde más hay mitomanías.

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