Luis José Chávez
Más de cuatro años después haber de anunciado la reconstrucción de la plaza de Güibia en el Malecón de Santo Domingo, el Ayuntamiento del Distrito Nacional ha construido una nueva verja de protección en el área sin haber iniciado los trabajos ni retirar los escombros de las instalaciones demolidas.
La verja de zinc instalada originalmente por la administración de Roberto Salcedo para ocultar el estado ruinoso de la plaza, se puso vieja y tuvo que ser renovada antes de que se comenzara la obra. Cuatro presupuestos por un monto global de 15 mil millones de pesos han resultado insuficientes para reconstruir un proyecto que en su momento costó apenas un millón 400 mil pesos.
En beneficio de Salcedo se podría pensar que a pesar del compromiso público de reconstruir la plaza de Güibia, no tuvo la previsión de consignar los fondos necesarios en los presupuestos del 2006, del 2007, del 2008 y del 2009, que sería un acto de incompetencia inconcebible para un síndico que ha manejado más recursos que el total administrado por todos los síndicos anteriores desde la Era de Trujillo. Pero si presupuestó los fondos y no los pudo ejecutar, entonces se trataría de un típico acto de malversación administrativa en complicidad con las instancias responsables de fiscalizar o sancionar ese tipo de delitos.
A principios del año 2006, el síndico Roberto Salcedo ordenó el desalojo de los comerciantes que operaban en la plaza y poco después dispuso la demolición de todos los quioscos y juegos infantiles, alegando que la zona estaba arrabalizada.
La plaza de Güibia, construida en el 1986 durante la administración municipal del doctor José Francisco, fue durante más de 20 años el principal espacio público de recreación para la familia en el Distrito Nacional. A partir del 2002, cuando se inició la gestión de Salcedo, el Ayuntamiento dejó de ofrecerle mantenimiento y cuatro años después la declaró oficialmente arrabalizada, con notables signos de abandono y suciedad y con todos los juegos infantiles fuera de servicio.
Fue la misma excusa que uso el Señor Alcalde cuando intentó convertir la plaza Omar Torrijos en un helipuerto, Dijo en la ocasión que la plaza Omar Torrijos estaba arrabalizada y que cuando se produjo el desalojo de negocios de expendio de comidas y bebidas alcohólicas, las brigadas del Ayuntamiento encontraron centenares de preservativos usados y basura. Olvidó que ya él tenía más de cuatro años al frente del Ayuntamiento.
La política de cerrar los espacios públicos “para desarrabalizar”, ha sido aplicada también en el caso del parque Eugenio María de Hostos, principal centro de eventos y exposiciones comerciales del Malecón, enverjado y abandonado desde hace dos años con la promesa de que será reconstruido.
Al parecer ni los ciudadanos ni los partidos de oposición representados en el Ayuntamiento del Distrito, conocen las razones por las cuales la administración de Salcedo no ha podido ejecutar la principales obras anunciadas durante los últimos años, a pesar de que la ley 176-07 lo obliga a destinar el 40 por ciento de sus ingresos a la construcción de obras de interés municipal.
En el 2009 Inversiones Turísticas Sans Soucí invirtió 90 millones de pesos en la reconstrucción de la plaza Juan Barón, pero el Malecón de Santo Domingo sigue presentando un estado general de abandono, muy parecido al panorama que describió la periodista Mary Esther Campusano en un reportaje publicado por el Listín Diario el 7 de enero del 2007:
“El Malecón de Santo Domingo es una de las vías más importantes de la ciudad. Pero el esplendor de antaño se ha apagado. Ya no es vista como un punto de atracción para turistas y munícipes: se ha convertido en un foco de suciedad, drogas, sexo libre, estacionamientos improvisados, un lugar con escasa iluminación y sobrados espacios vacíos que sirven como vivienda a vagabundos e infelices. chavez@cicom.com.do

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