lunes, 1 de febrero de 2010

TOP SECRET: Johnny Jones

Leo Hernandez


El PLD está ante un nuevo desafío en el Distrito Nacional, aunque su dirección crea –y no hay quien le razone lo contrario- que “estamos en nuestro mejor momento”. Sólo el presidente Leonel Fernández, y unos cuantos de sus más cercanos colaboradores son realistas, no se emocionan más allá de la cuenta y se preparan para un choque de trenes. Quizá por eso, Johnny Jones, a quien el presidente Balaguer confió las secretarías de Organización y Política del PRSC cuando ese partido era de verdad, y quien tiene fama de conciliador, ecuánime y decente (de lo que puedo dar fe por la data considerable en que me ha privilegiado con su amistad), está tan entregado al montaje de lo que íntimos suyos me definen como “un muy novedoso instrumento de estrategia de campaña electoral que no se ha aplicado aquí”.

A Jones, que bien domina la creatividad y la convivencia política, cultivando la prosa, la novela y el cuento (donde ha ganado méritos sin alharaca ni bultos) dicen que El Príncipe lo tiene en reserva y, al margen de las alianzas de directivos, parece un jugador que ha de ser llamado a juego. No se olvide que la actividad política, como la ejercen muchos en estos tiempos de carencia de valores, dista bastante de aquella ciencia de la que el patricio Duarte resaltaba la sublimidad y pureza, por lo que las organizaciones necesitan de inyección fresca de calidad, valía y dedicación.

El político promedio de hoy día, con sus naturales excepciones, decepciona cuando trepa las alturas del poder traducidas en una función pública porque ama mucho más la arrogancia, la opulencia y el boato que la vocación y entrega al servicio público, caso que no es el de JJ. Y eso arroja resultados…

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