lunes, 29 de marzo de 2010

¿Reforma de salud en USA?




Hamlet Hermann


EU es único país desarrollado que carece servicio público de salud



Muchas personas que admiran el “American way of life” ignoran que Estados Unidos es el único país desarrollado donde los ciudadanos están obligados a buscar atención médica en el sector privado.

A pesar de que logró su independencia en 1776, más de dos siglos después Norteamérica no ha sido capaz de ofrecer a toda la ciudadanía un servicio público de salud como ha hecho la mayoría de los países del mundo. La cobertura universal de ese imprescindible servicio ha sido derrotada en el Congreso varias veces argumentando razones ideológicas, aunque básicamente ha sido para no disminuir los privilegios de las grandes compañías.

Sin embargo, mientras los gobernantes estadounidenses evaden la universalidad de la atención médica pública a sus ciudadanos, los países europeos la han implantado y hasta ha sido incluida entre los derechos humanos por la Organización de Naciones Unidas.

El actual sistema de salud totalmente privatizado ha costado muy caro a Estados Unidos: 45000 ciudadanos mueren cada año por falta de atención médica, ha propiciado discapacidades que pudieron ser evitadas a millones de personas, ha llevado a la bancarrota a numerosas familias por los altos gastos médicos en el tratamiento de simples dolencias.

Además, las mortalidades infantil y materna siguen relativamente altas y las medidas preventivas de salud no alcanzan a la mayoría de la población. Estados Unidos se encuentra en el lugar 14 entre los países del mundo en cuanto a atenciones sanitarias de su población. En cuestiones militares ocupa el primer lugar.
En el verano de 2003, cuando todavía no era candidato presidencial, Obama dijo: “Yo propongo un programa de salud universal con una sola fuente de pago: el Estado. No veo razón por la cual Estados Unidos de América, el país más rico en la historia de la humanidad, gasta 14% de su producto nacional bruto en asuntos de salud y no puede darles seguridad de salud a todos sus ciudadanos”. Pero eso era siete años atrás, cuando podía decir cualquier cosa mientras buscaba votos.

Las campañas electorales son una cosa y administrar el imperio es otra. Ahora, el problema principal no es si, en lo adelante, se pondrá en marcha una reforma del sector salud sino si esta se ha hecho para beneficiar al pueblo o para beneficiar a los grandes monopolios del sector.

Esta reforma de salud en realidad trata de aumentar los beneficios de las corporaciones a expensas de los impuestos de los contribuyentes. Es una versión en el sector salud de lo que fue el rescate de los bancos en Wall Street: favorecer a los banqueros, no a los ahorrantes. Los verdaderos victoriosos son los gigantes de los seguros tales como United Health Group, Aetna y Well Point cuyas acciones aumentaron de precio tan pronto se aprobó dicha reforma.

La industria del seguro surge ahora mucho más rentable con 30 millones de nuevos asegurados que serán pagados parcialmente con subsidios federales aunque todavía quedaran discriminados 23 millones de habitantes que la ley no alcanza. Los grandes ejecutivos están riéndose con la muela de atrás.

Con los esfuerzos de Obama, acaban de lograr el objetivo de bloquear definitivamente cualquier programa de seguros administrado por el gobierno, medida que hubiera reducido una enorme fracción del mercado a las corporaciones que dominan ese negocio.

La reforma de Obama prohíbe al gobierno inmiscuirse en los precios fijados por las compañías farmacéuticas como tampoco puede impedir el manejo comercial antojadizo de los medicamentos. Las compañías de seguro pueden dormir tranquilas porque nunca serán sometidas por violar las leyes antimonopolio.

La reforma nunca funcionaría porque no suprime la mercantilización de los servicios médicos ni la de los seguros. Por esto seguirán siendo altos los costos de la atención médica y no se podrán controlar los casos de baja calidad de estos servicios.

De ahí que, los que califican la aprobación de esta reforma de salud en Estados Unidos como un éxito, yerran el tiro. Es más bien un triunfo contundente de los oligopolios farmacéuticos y del conglomerado de grandes hospitales privados. En otras palabras, una continuación de las políticas sostenidas por los Republicanos de Bush, sólo que con un ropaje liberal, más disimulado, para que todo siga igual.

Santo Domingo, R.D., lunes, 29 de marzo de 2010


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