domingo, 11 de abril de 2010

Retroceso




Radhamés Gómez Sánchez

El cierre de un canal de televisión, la detención del equipo de Nuria y el envenenamiento masivo de perros callejeros marcan un retroceso democrático en tiempos electorales.

Retroceso que pasa mediáticamente desapercibido, pero que percibe y advierte el pueblo habituado a procurar por sí la verdad de su entorno.

Los perros callejeros acosados se suman al ciudadano obligado a abandonar las calles, de las que narcotraficantes y delincuentes se han adueñado.

Una arbitrariedad se suma a otras anteriores, para dar el resultado que tenemos: nadie está seguro en su casa, nadie está seguro en la calle ni nadie está seguro en su trabajo.

Ni los perros de la calle se salvan.

En los tiempos de la dictadura, merodear con cámaras la casa de un jefe policial se pagaba hasta con la vida misma. En los tiempos de la dictablanda, iban presos, y los encerraban con nombres distintos...incluso podían perderse.

Contra eso lucharon los dominicanos durante lustros, y el pueblo pagó una cuota elevada de sangre y sacrificios para lograr un estadio de libertades ciudadanas.

Pero esos tiempos pasaron. Los tiempos de acosar a cada momento al Presidente para obligarle a contestar dos, tres y hasta cinco veces en un solo día a la misma pregunta, ya fueron superados.

En los tiempos de la dicta-Leonel, a los periodistas los sobornan, los espían, los apresan, los amedrentan, los fichan, y cierran canales de televisión.

Leonel está por encima de cualquier duda. Por eso calla ante pecaminosas vinculaciones de su gobierno con delincuencia y narcotráfico, que le hacen posar públicamente con delincuentes hasta en el palacio nacional.

El retroceso democrático es patente. Hay que preguntarle a Leonel, que fue o es profesor de comunicaciones de la UASD, qué debe uno hacer frente a un gobierno que patrocina el retroceso y atenta contra las libertades públicas.

Pero temo que pase igual que con el silencio que ha mantenido, en vez de explicarle al pueblo dominicano de lo que está pasando en su gobierno.

El retroceso marcado con los atentados recientes a la libre expresión es imperdonable.

Abochorna retornar a los tiempos de la dictablanda balaguerista, cuando la Dirección General de Telecomunicaciones cerraba por vía administrativa emisoras y televisoras.

Ahora INDOTEL pretende involucrar en el abusivo cierre a la Iglesia Católica.

Sólo le resta a esta gavilla cucañera prohibir el uso de los canales de radio y televisión a voceros oposicionistas, como hicieron sus antecesores en el pasado contra el doctor José Francisco Peña Gómez y contra el profesor Juan Bosch. Y poner a hablar a otros.

Una vez lo hagan, montado ya el espionaje electrónico y personal, cerradas las plantas y asesinados masivamente hasta los perros, habrán completado su tarea gubernativa.

Para esto, ciertamente, no fue derramada la sangre inocente de miles de víctimas de la dictadura y la dictablanda. Esto es un retroceso de los peores.


Santo Domingo, R.D., domingo, 11 de abril de 2010

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