Susi Pola
Del 13 al 16 de julio pasado, más de 800 personas delegadas de más de 30 países, autoridades de gobierno y representantes de la sociedad civil. participaron en la Undécima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, órgano subsidiario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), convocada con carácter permanente y regular cada tres años, para identificar necesidades regionales y subregionales de las mujeres, recomendar, evaluar las actividades llevadas a cabo para cumplir acuerdos y planes regionales e internacionales sobre el tema, y proporcionar un foro para el debate.
¿Qué Estado para qué igualdad? Fue la pregunta planteada, para intentar responder sobre los derechos humanos de las mujeres e impulsar y medir los avances en materia de igualdad de género. Bajo este título, la CEPAL examinó logros y desafíos enfrentados por los gobiernos de la región, a la luz de las interacciones entre el Estado, el mercado y las familias, como instituciones sociales construidas mediante políticas, instituciones, leyes, usos y costumbres, conjunto que establece las condiciones para renovar o perpetuar las jerarquías sociales y de género.
En nuestro país, enunciamos algunas políticas públicas sensibles al género; dimos pasos en la lucha contra la violencia basada en el género contra las mujeres, de pareja, intrafamiliar y/o sexual, modificando la legislación penal; incluimos cuotas afirmativas en la Ley Electoral; y también, hablamos de feminización de la pobreza y del VIH-SIDA.
Sin embargo, las políticas públicas no son suficientes y la mayoría de las aplicadas, lo son sin experticia, basadas en el clientelismo partidista de turno en el gobierno, aunque la Constitución renovada condene la violencia intrafamiliar y de género en cualquiera de sus formas y mande al Estado garantizar las medidas necesarias para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer.
Como ejemplo, la posición nacional contra la violencia basada en el género, intrafamiliar y/o sexual, es la de la justicia con medidas condenatorias sin que otras instituciones nacionales como Salud Pública, Educación, Trabajo, Economía, Planificación y Desarrollo, Interior y Policía, y otras, se hagan cargo de la prevención necesaria.
La propuesta de la CEPAL en Brasilia, es de una marcha constante, obstinada e irreductible por la igualdad y equidad de género, los otros nombres de la libertad y la democracia. ¡Un reto también dominicano!
Santo Domingo, R.D., martes, 20 de julio de 2010


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